No nos destrocemos los nervios
Los que se critican y condenan mutuamente están quebrantando los mandamientos de Dios y son una ofensa para él. No aman ni a Dios ni a sus prójimos. Hermanos y hermanas: quitemos la basura de la crítica, los recelos y las quejas, y no sean quisquillosos. Algunos son tan sensibles que no se puede razonar con ellos. Sean muy sensibles en cuanto a lo que significa guardar la ley de Dios y en cuanto a si están guardando o quebrantando la ley. En esto es en lo que Dios quiere que seamos sensibles.—Comentario Bíblico Adventista 7:949 (1903).
Consejo a alguien que confundió orgullo con sensibilidad
Usted está listo para justificarse con el pretexto de que es muy sensible, que siente profundamente, que sufre mucho. Vi que nada de eso lo excusará a la vista de Dios. Usted confunde orgullo con sensibilidad. El yo es prominente en su caso. Cuando el yo esté crucificado, entonces esa sensibilidad u orgullo morirá; mientras eso no ocurra, usted no será cristiano. Ser cristiano equivale a ser semejante a Cristo, poseer humildad y un espíritu manso y tranquilo capaz de soportar la contradicción sin enojarse ni enfurecerse. Si usted pudiera rasgar el manto engañoso que lo cubre, de manera que pudiera verse como Dios lo ve, ya no trataría de justificarse sino que caería quebrantado a los pies de Cristo, el único que puede eliminar los defectos de su carácter y curarlo.—Testimonies for the Church 2:573 (1870).
Un examen sincero de conciencia
Si todos los que profesan ser cristianos emplearan sus facultades de investigación para ver qué males necesitan corregir en sí mismos, en vez de hablar de las faltas ajenas, habría una condición más sana en la iglesia hoy. Algunos son honrados cuando no cuesta nada, pero se olvidan de la honradez cuando la duplicidad les trae mejores resultados. La honradez y la duplicidad no trabajan juntas en la misma mente. Con el tiempo, o la duplicidad será expulsada, y la verdad y la honradez reinarán supremas; o, si se conserva la duplicidad, la honradez será olvidada. No pueden andar de acuerdo; no tienen nada en común. Una es profetisa de Baal, la otra es verdadera profetisa de Dios. Cuando el Señor recoja sus joyas, los veraces, santos y honrados serán mirados con placer. Los ángeles se ocupan en confeccionar coronas para los tales, y sobre sus coronas adornadas de estrellas, se reflejará con esplendor la luz que irradia del trono de Dios. Joyas de los Testimonios 2:24 (1882).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #13: LA PERSONALIDAD
Capítulo 70 : LA CRÍTICA
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
