martes , 14 julio 2026
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Mente Carácter y Personalidad 2

Capítulo 52: LA DEPRESIÓN parte 9

No dé lugar a la depresión

Durante la noche, en sueños, yo estaba conversando con usted. Le decía: Me alegro mucho de que está tan bien ubicada, y que pueda estar cerca del sanatorio. No dé lugar a la depresión; en cambio, permita que la influencia consoladora del Espíritu Santo reciba la bienvenida en su corazón, para darle consuelo y paz […]. Mi hermana: si quiere obtener preciosas victorias, contemple la luz que emana del Sol de justicia. Hable con Dios de esperanza, de fe y gratitud. Esté siempre alegre y con esperanza en Cristo. Adiéstrese para alabarlo. Esto es un gran remedio para las enfermedades del cuerpo y del alma.—Carta 322, 1906.

Una atmósfera de depresión

Cuando los pastores, por medio de los cuales Dios trabaja, vienen a la oficina con los nervios destrozados y con una incipiente depresión, les digo que los envuelve una atmósfera semejante a una espesa capa de niebla que cubre un cielo sereno. Necesitamos tener fe. Que los labios digan: “Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador”. Lucas 1:47.

Debemos manifestar la sensación de un Salvador que está presente, una firme confianza de que Jesús está al timón, y que él obrará para que el noble barco llegue al puerto. Debemos saber que es imposible que nos salvemos a nosotros mismos o a cualquier alma. No tenemos poder para ofrecer salvación a los que perecen. Jesús, nuestro Redentor, es el Salvador. Somos únicamente sus instrumentos y dependemos en todo momento de Dios. Debemos exaltar su poder delante de su pueblo elegido, y del mundo, por la gran salvación que nos ha concedido por medio de su sacrificio expiatorio y su sangre.—Carta 19a, 1892.

No me deprimiré

A veces me siento tremendamente perpleja y no sé qué hacer, pero no voy a deprimirme. Estoy decidida a llenar mi vida de tanta luz del sol como me sea posible conseguir.—Carta 127, 1903.

Muchas cosas me entristecen, pero trato de no pronunciar palabras desanimadoras, porque alguien que las escuche podría estar triste también, y no quisiera hacer nada que aumentara su tristeza.— Carta 208, 1903.

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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2 
SECCIÓN #11: LOS PROBLEMAS EMOCIONALES
Capítulo 52: LA DEPRESIÓN 
Por: Elena G De White
Colaboradores:  Liseth Orduz & América Lara

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