El objetivo que debe ser tenido en cuenta entre nosotros es el de ser reformadores y no fanáticos. Al tratar con los no creyentes, no manifiesten un despreciable espíritu de ruindad, porque si se detienen a regatear por una pequeña suma, perderán al fin una suma mucho mayor. Ellos dirán: “Ese hombre es un estafador; él lo defraudaría y lo despojaría a usted de sus derechos si pudiera hacerlo, de manera que manténgase en guardia cuando tenga algo que tratar con él”.
Pero si en una transacción, una pequeñez que estaría a su favor, es cedida a la otra persona, ella tratará con ustedes de acuerdo con el mismo estilo generoso. La mezquindad engendra mezquindad, la tacañería engendra tacañería.
Los que siguen esta conducta no saben cuán mezquina les parece a los demás, especialmente a aquellos que no son de nuestra fe; y la causa preciosa de la verdad queda marcada por este defecto.
Seamos rectos
En nuestro trato, doquiera estemos, debemos ser perfectamente rectos. No nos podemos permitir el quebrantar uno solo de los mandamientos de Dios para obtener una ganancia mundanal. ¿Quiénes somos nosotros? Cristo le dijo a sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres”. Mateo 5:13.—Manuscrito 50, 1904.
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #10
Capítulo 46: LAS RELACIONES HUMANAS
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara

