Dios tiene para cada uno un propósito
Hay que estudiar las cosas del mundo natural, y hay que aplicar sus lecciones a la vida espiritual, al crecimiento espiritual. Dios, no el hombre, le ha dado a cada ser humano su tarea. Esta es una obra individual: la formación de un carácter de acuerdo con la semejanza divina. El lirio no debe luchar para ser semejante a la rosa. Hay diferencias en la formación de las flores y de los frutos, pero todos reciben sus diferencias de Dios. Todos son del Señor. De manera que es designio divino que incluso los mejores seres humanos no tengan todos el mismo carácter.—Manuscrito 116, 1898.
El respeto mutuo
Cada uno de nosotros tiene una labor que hacer. Podemos ser de diferentes nacionalidades, pero todos debemos ser uno en Cristo. Si permitimos que las peculiaridades de carácter y de disposición nos separen aquí, ¿cómo podemos esperar vivir juntos en el cielo?
Debemos tener amor y respeto unos por otros. Debe existir entre nosotros la unidad por la cual Cristo oró. Hemos sido comprados por precio y debemos glorificar a Dios en nuestros cuerpos y en nuestros espíritus.—Manuscrito 20, 1905.
Fracasaremos completamente si copiamos a los demás
Si alguien trata de copiar el carácter de otro hombre, fracasará completamente. Cada persona debe mirar a Dios por sí misma, y trabajar a conciencia y con fidelidad con los talentos que Dios le ha dado. “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. Filipenses 2:12, 13. Está en usted, mi hermano, en usted; no en otro por usted. Usted debe tener una experiencia individual. Entonces se regocijará en usted mismo, no en otro.— Manuscrito 116, 1898.
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #10
Capítulo 45: LA INDIVIDUALIDAD
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
