Cada ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer. Los hombres en quienes se desarrolla esta facultad son los que llevan responsabilidades, los que dirigen empresas, los que influyen sobre el carácter.—La Educación, 17 (1903).
Cada cual tiene su propia individualidad
El evangelio trata con individuos. Cada ser humano tiene un alma que salvar o perder. Cada cual tiene una individualidad separada y diferente de todas las demás. Cada cual debe convencerse por sí mismo, convertirse por sí mismo. Debe recibir la verdad, arrepentirse, creer y obedecer por sí mismo. Debe ejercer su voluntad por sí mismo. Nadie puede hacer esta obra por intermedio de otra persona. Nadie puede sumergir su individualidad en la de otro. Cada cual debe entregarse a Dios por sí mismo y por el misterio de la piedad.—Manuscrito 28, 1898.
Unidad en la diversidad
Es el plan de Dios que haya unidad en la diversidad. Nadie puede ser criterio para otro. Las diversas actividades que se nos confían están proporcionadas a nuestras diversas capacidades. Se me ha instruido claramente en el sentido de que Dios dota a los seres humanos con diferentes grados de capacidad, y después los ubica donde pueden hacer la obra para la cual están mejor preparados.
Cada obrero debe dar a sus colaboradores el respeto que desea se le manifieste.—Carta 111, 1903.
#MenteCarácteryPersonalidad#2
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #10
Capítulo 45: LA INDIVIDUALIDAD
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara

