La energía eléctrica del cerebro resiste la enfermedad
Las mentes de los hombres que piensan trabajan demasiado. Con frecuencia estos usan sus facultades mentales en forma sumamente generosa, mientras hay otros cuyo más elevado propósito en la vida es el trabajo físico. Estos últimos no ejercitan la mente. Sus músculos hacen ejercicio mientras les roban a sus cerebros el vigor intelectual, de la misma manera como las mentes de los hombres que piensan están activas, mientras les roban a sus cuerpos la fortaleza y el vigor como consecuencia de su descuido del ejercicio de los músculos […].
Su influencia para el bien es reducida en comparación con lo que podría ser si estuvieran dispuestos a usar sus cerebros tanto como sus músculos. Esta clase de gente cae con más facilidad si la ataca una enfermedad; el organismo resulta vitalizado por la energía eléctrica del cerebro para resistir la enfermedad.—Testimonies for the Church 3:157 (1872).
El descontento y las quejas provocan enfermedades
Los sentimientos de descontento y los anhelos insatisfechos son los que transmiten las enfermedades del cuerpo y de la mente que muchos padecen. No tienen a Dios, ni la esperanza que llega hasta dentro del velo, que es para el alma un ancla segura y firme. Todos los que poseen esta esperanza se purifican como él es puro. Estos estarán libres de inquietudes y descontento; no estarán buscando males ni acongojándose por dificultades prestadas. Pero vemos a muchos sufrir dificultades de antemano; la ansiedad está estampada en todas sus facciones; no parecen hallar consuelo, sino que de continuo esperan algún mal terrible.—Joyas de los Testimonios 1:178 (1867).
Una actitud desalentadora es perjudicial para la salud (consejo a una mujer perturbada)
El Señor la ama y se preocupa por usted, y aunque su esposo no siempre está a su lado, usted tiene excelente compañía en la misma zona donde está construida su casa. No mantenga su mente en una actitud inquieta; porque eso perjudica su salud. Debe comprender que nadie puede equilibrar su mente excepto usted misma. Usted es muy propensa a ver el lado desalentador de las cosas. Esta es una debilidad de su carácter. Daña su experiencia y satura de pesar la experiencia de su esposo.
Usted se extacía demasiado en las cosas que le suceden. Todo lo que pueda hacer para apartar su mente de sí misma, en cualquier clase de actividad, hágalo. Debe apreciar el gran don hecho al mundo en la persona de Jesucristo, y puede esperar mucha calma, consuelo y amor práctico para que su mente descanse en perfecta paz. Todo creyente debe estar revestido de la justicia de Cristo, y esa justicia habla con más elocuencia que la sangre de Abel.—Carta 294, 1906.
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #9
Capítulo 42: LA MENTE Y LA SALUD
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
