La alimentación errónea produce pensamientos erróneos
La salud del debe considerarse como esencial para el crecimiento en la gracia y la adquisición de un carácter templado. Si no se cuida correctamente el estómago, será trabada la formación de un carácter moral e íntegro. El cerebro y los nervios están en íntima relación con el estómago. De los errores practicados en el comer y beber resultan pensamientos y hechos erróneos.—Joyas de los Testimonios 3:360 (1909).
El elevado aprecio que se debe tener por la expiación queda anulado
Cuando seguimos un patrón de conducta que tiende a disminuir el vigor mental y físico, ya sea en la comida, en la bebida o en cualquiera de nuestros hábitos, deshonramos a Dios porque le robamos el servicio que él espera de nosotros. Cuando complacemos el apetito a expensas de la salud, o cuando nos entregamos a hábitos que disminuyen nuestra vitalidad y nuestro vigor mental, no podemos tener un alto aprecio de la expiación y una correcta estima de las cosas eternas. Cuando nuestras mentes están en medio de la niebla y parcialmente paralizadas por la enfermedad, las tentaciones de Satanás nos vencen fácilmente.—Carta 27, 1872.
Demasiado cuidado acerca de la comida
Es imposible calcular el peso exacto de los alimentos que debemos comer. No es aconsejable seguir este procedimiento porque si lo hacemos, la mente se concentrará en sí misma. La comida y la bebida se convierten en tema constante del pensamiento. Los que no hagan un dios del estómago, vigilarán con cuidado el apetito.
Comerán alimentos sencillos y nutritivos […]. Comerán despacio y masticarán cabalmente los alimentos. Después de comer harán ejercicio físico adecuado al aire libre. Los tales nunca necesitarán preocuparse de ingerir cantidades exactas de alimentos.
Hay muchos que han llevado una gravosa responsabilidad en cuanto a la cantidad y la calidad de los alimentos más aptos para nutrir el organismo. Algunos, especialmente los dispépticos, se han preocupado tanto por el gusto de la comida que no han ingerido el alimento suficiente para nutrir sus organismos. Le han causado un gran perjuicio a la casa donde viven, y tememos que se hayan dañado a sí mismos para esta vida.—Carta 142, 1900.
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #9
Capítulo 41: EL RÉGIMEN ALIMENTARIO Y LA MENTE
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
