Consecuencias del consumo de carne de cerdo
El consumo de carne de cerdo no daña únicamente la salud física. La mente es afectada y la delicada sensibilidad queda embotada por el uso de este tosco alimento.—Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 470 (1865).
Quien come imprudentemente se descalifica para ser consejero
El azúcar no es buena para el estómago. Produce fermentación y esto obnubila el cerebro y causa irritabilidad en la disposición de ánimo. Y está probado que dos comidas son mejor que tres para la salud del organismo. Qué lástima que a menudo, cuando debe ejercerse la mayor abnegación, el estómago está lleno de una masa de alimento malsano, que permanece allí para descomponerse. La aflicción del estómago afecta el cerebro. El que come imprudentemente no se da cuenta de que se está descalificando para dar un consejo sabio, a fin de trazar planes para el mayor progreso de la obra de Dios. Pero así es. No puede discernir las cosas espirituales, y en las reuniones de la junta, cuando debe decir “sí” y “amén”, dice “no”. Hace propuestas que no vienen al caso. El alimento que ingirió ha sumido en la penumbra sus facultades mentales.
La complacencia propia descalifica al instrumento humano para dar testimonio en favor de la verdad. La gratitud que ofrecemos a Dios por sus bendiciones queda grandemente afectada por el alimento que ponemos en el estómago. La complacencia del apetito es causa de disensión, contienda, discordia y muchos otros males.
Se pronuncian palabras llenas de impaciencia y se llevan a cabo hechos poco amables; se aplican métodos deshonestos y se manifiesta la pasión. Y todo ello porque los nervios del cerebro están enfermos por el alimento que se ha amontonado abusivamente sobre el estómago.—Manuscrito 93, 1901.
El café afecta a las facultades mentales y morales
El café proporciona una complacencia dañina. Si momentáneamente estimula la mente […] el efecto posterior es agotamiento, postración, parálisis de las facultades mentales, morales y físicas. La mente se enerva, y a menos que por un esfuerzo determinado se venza el hábito, la actividad del cerebro disminuye en forma permanente.—Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 506 (1890).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #9
Capítulo 41: EL RÉGIMEN ALIMENTARIO Y LA MENTE
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
