NO SATISFECHOS CON TRABAJO DE CALIDAD INFERIOR
El verdadero maestro no se satisface con un trabajo de calidad inferior. No se conforma con dirigir a sus alumnos hacia un ideal más bajo que el más elevado que les sea posible alcanzar. No puede contentarse con transmitirles únicamente conocimientos técnicos, con hacer de ellos meramente contadores expertos, artesanos hábiles o comerciantes de éxito. Su ambición es inculcarles principios de verdad, obediencia, honor, integridad y pureza, principios que los conviertan en una fuerza positiva para la estabilidad y elevación de la sociedad. Desea, sobre todo, que aprendan la gran lección de la vida, la del servicio abnegado.—La Educación, 29, 30 (1903).
HAY QUE ELEVAR LA MENTE
Se me ha instruido que debemos elevar la mente de nuestros estudiantes más arriba de lo que ahora muchos piensan que es posible. El corazón y la mente han de ser educados para conservar su pureza por la recepción diaria de provisiones de la fuente de la verdad eterna.
La Mente y la Mano divinas han conservado a través de los siglos el registro de la creación en toda su pureza. Solamente la Palabra de Dios nos da un informe auténtico de la creación de nuestro mundo. Esta Palabra ha de ser el estudio principal en nuestras escuelas. Aquí podemos conversar con los patriarcas y los profetas; aquí podemos aprender cuánto le costó nuestra redención al que era igual al Padre desde el principio, y quien sacrificó su vida para que ante él un pueblo pudiera estar redimido de entre las cosas comunes y terrenales, y ser renovado a la imagen de Dios.—Carta 64, 1909.
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #1
Capítulo 37: “PRINCIPIOS DE ESTUDIO Y APRENDIZAJE ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
