LO QUE TODA MUJER DEBERÍA SABER
Muchas damas, tenidas por muy educadas, que se graduaron con honores de alguna institución de enseñanza, son vergonzosamente ignorantes de los deberes prácticos de la vida. Están desprovistas de las cualidades necesarias para el manejo adecuado de la familia, esencial para su felicidad. Pueden hablar de la elevada esfera de la mujer y de sus derechos, y sin embargo ellas mismas quedan muy por debajo de la verdadera esfera de la mujer.
Toda hija de Eva tiene el derecho de poseer un completo conocimiento de los deberes domésticos, de recibir educación en cada departamento del trabajo del hogar. Toda señorita debería ser educada de modo tal que, si fuera llamada a ser esposa y madre, pudiera gobernar su dominio como una reina. Debería ser plenamente competente para guiar e instruir a sus hijos.
Tiene el derecho y privilegio de comprender el mecanismo del cuerpo humano y los principios de la higiene, los temas de la dieta y del vestido, al trabajo y de la recreación, e innumerables otros temas que conciernen íntimamente al bienestar de su familia. Tiene el derecho de obtener el conocimiento de los mejores métodos para tratar las enfermedades que pueda cuidar de sus niños en la postración, en lugar de dejar a sus preciosos tesoros en las manos de enfermeras y médicos extraños.—The Signs of the Times, 29 de junio de 1882; Fundamentals of Christian Education, 75.
MUJERES QUE DEJAN DE EJERCITAR SU MENTE
Las mujeres que profesan piedad generalmente dejan de educar la mente. La dejan sin control, para que vaya donde ella quiera. Esto es un gran error. Muchas no parecen tener poder mental. No han educado su mente para pensar; y porque no lo han hecho, suponen que no pueden hacerlo. Se necesitan la meditación y la oración para crecer en la gracia.
No hay mayor estabilidad entre las mujeres porque hay muy poco cultivo de la mente, muy poca reflexión. Dejan la mente en un estado de inactividad y se apoyan en otros para la tarea del cerebro, para hacer planes, para pensar y recordar por ellas, y de esa manera se vuelven cada más ineficientes. Algunas necesitan disciplinar la mente por el ejercicio. Deberían obligarse a pensar. Mientras dependen de otros para que piensen por ellas, para que les resuelvan sus dificultades y rehúsan cargar su mente con pensamientos, continuará su incapacidad de recordar, de mirar hacia adelante y de discernir. Todos deben hacer esfuerzos para educar su mente.—Testimonies for the Church 2:187, 188 (1868).
LA FORMA DE VESTIR DE UNA MUJER ES UN INDICADOR DE SU MENTALIDAD
La ropa es un indicador de lo que hay en la mente y en el corazón. Lo que se pone exteriormente es un signo de lo que hay interiormente. No se requiere capacidad intelectual ni una mente educada para vestirse en forma exagerada. El mismo hecho de que la mujer puede poner sobre su cuerpo tal cantidad de artículos de vestir innecesarios muestra que no pueden tener tiempo para desarrollar su intelecto y almacenar en su mente conocimientos útiles.—Manuscrito 76, 1900.
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #1
Capítulo 31: “PROBLEMAS DE LOS JÓVENES”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
