
Muchos parecen pensar que la decadencia de la iglesia, el creciente amor por los placeres, se deben a la falta de obra pastoral. Es cierto, la iglesia no dispone de fieles guías y pastores. Los ministros debieran trabajar fervientemente por los jóvenes que no se han entregado a Cristo y también por otros que son irreligiosos y no son cristianos aunque sus nombres estén en el registro de la iglesia. Pero aunque los ministros hagan su obra fielmente y bien, representará muy poco si los padres descuidan su obra. La falta de poder en la iglesia se debe a la falta de cristianismo en el hogar. Hasta que los padres no tomen su obra como debieran, será difícil que despierten a los jóvenes para que comprendan su deber. Si la religión reina en el hogar, será llevada a la iglesia. Los padres que realizan su obra para Dios son un poder para el bien. Al reprimir y estimular a sus hijos, criándolos en la educación y admonición del Señor, bendicen al vecindario en el cual viven. Y la iglesia se fortalece por su fiel obra.—The Signs of the Times, 3 de abril de 1901.
LOS PADRES NEGLIGENTES NO PUEDEN ELEVAR A LA IGLESIA —
Si se permite la desobediencia en la vida del hogar, el corazón de los hijos será llenado con un sentimiento de oposición al gobierno de Dios. El poder del Espíritu Santo resultará ineficaz para suavizar y subyugar sus corazones. Si en años posteriores, en circunstancias especiales, se entregan al Evangelio de Cristo, tendrán que reñir terribles batallas para someter la voluntad desleal a la voluntad de Dios. Con frecuencia la iglesia tiene que sufrir debido a sus miembros, a causa de la errónea educación recibida por ellos en la niñez.
Cuando eran niños, se les permitía practicar el engaño a fin de salirse con la suya, y el espíritu rebelde que se permitía en el hogar, será el último en prestar obediencia a los requerimientos de la Palabra de Dios.—The Review and Herald, 30 de marzo de 1897.
LA ESPIRITUALIDAD PUEDE SER MUERTA POR LA CRÍTICA —
Cuando os sintáis tentados a hablar palabras duras, orad por la gracia para
resistir la tentación. Recordad que vuestros hijos hablarán así como los oyen hablar. Los estáis educando por vuestro ejemplo. Recordad que si habláis palabras ásperas a otros miembros de iglesia, hablaríais la misma clase de palabras en el cielo, si se os permitiera entrar en él. . . .
Después de la familia, viene la iglesia. La influencia de la familia ha de ser tal que resulte en ayuda y bendición para la iglesia. Nunca pronunciéis una palabra de crítica o de queja. Hay iglesias en las cuales casi ha muerto la espiritualidad debido al espíritu de crítica que se ha permitido que entrara.
¿Por qué hablamos palabras de condenación y censura? Quedar en silencio es el más poderoso reproche que se puede dar al que os habla palabras ásperas y descorteses. Guardad perfecto silencio. Con frecuencia, el silencio es elocuencia.—Manuscrito 21, 1903.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #18 * El Mantenimiento de la Experiencia Religiosa *
Cap. 81: “LA COORDINACIÓN DEL HOGAR Y DE LA IGLESIA ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez