Por vuestro propio ejemplo enseñad a orar con voz clara y distinta. Enseñadles a levantar la cabeza de la silla y que no se cubran nunca la cara con las manos. Así pueden ofrecer sus sencillas oraciones, repitiendo al unísono el Padrenuestro.— Manuscrito 12, 1898.
EL PODER DE LA MÚSICA —
La historia de los cantos de la Biblia está llena de sugestiones en cuanto a los usos y beneficios de la
música y el canto. A menudo se pervierte la música haciéndola servir a malos propósitos y de ese modo llega a ser uno de los agentes más seductores de la tentación. Pero, debidamente empleada, es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos a temas más nobles, a inspirar y elevar el alma. . . .
Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. Cuán a menudo recuerda la memoria al alma oprimida y pronta a desesperar, alguna palabra de Dios, el tema olvidado de algún canto de la infancia y las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito y se imparte valor y alegría a otras almas.
Nunca se debería perder de vista el valor del canto como medio educativo. Cántense en el hogar cantos dulces y puros, y habrá menos palabras de censura, y más de alegría, esperanza y gozo.
Cántese en la escuela, y los alumnos serán atraídos más a Dios, a sus maestros y los unos a los otros. Como parte del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración. Si se enseña al niño a comprender esto, pensará más en el significado de las palabras que canta y será más sensible a su poder.—La Educación, 163, 164.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #18 * El Mantenimiento de la Experiencia Religiosa *
Cap. 78: “ EL PODER DE LA ORACIÓN ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez
