«Vengan, cantemos al Señor con alegría; cantemos a nuestro protector y Salvador» Salmo 95: 1.

Dios ha continuado haciendo milagros desde aquel día, y el más grande lo hizo en una cruz al dar a su Hijo por la salvación de la humanidad. No me equivoco al decir que son también incontables las manifestaciones de su amor hacia ti. Ahora te pregunto: cuando entonas alabanzas a él, ¿cantas con el corazÓn, o solo de labios para afuera, mientras tu mente vaga en sus propios pensamientos? La alabanza es un acto que puede conectarnos con el trono de la gracia, lo mismo que la oración, cuando se hace con sinceridad, devoción y plena conciencia. No debemos cantar como si cantáramos a la nada. Las letras de los himnos reflejan el amor de Dios, su sacrificio, su obra santificadora y redentora, así como la promesa de la Segunda Venida. ¿Acaso no es motivo suficiente para cantar con todo tu ser?
Hubo un tiempo en que yo cantaba mecánicamente, solo por repetir palabras y seguir una melodía, hasta que un día descubrí que no sabía lo que significaba la palabra «albor», que aparece en un himno del himnario que he cantado desde pequeña. Así fui descubriendo muchas más palabras que cantaba sin entender. Piensa en la actitud que has empleado tú al cantar en el servicio de cantos o durante los cultos, y pídele a Dios que te ayude a alabarlo con todo tu corazón, pues grandes maravillas ha hecho él por ti.
Posdata: Feliz al cantar de corazón.
Lecturas Devocionales para Damas 2025
“MÁS FELIZ EN CRISTO»
Por: Sayli Lucía Guardado Chan
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García