«EN ESTE MUNDO TODO TIENE SU HORA» (ECLESIASTÉS 3:1, DHH).
Probablemente tengas un reloj digital en lugar de uno con agujas, ¿acerté?
Debo confesar que soy un gran admirador de los relojes de pulsera con esos clásicos y elegantes minuteros y segunderos estilizados. Ahora, vamos a viajar para conocer un gigantesco reloj cuyos punteros de horas y minutos miden, respectivamente, 2,70 metros y 4,30 metros de largo. Se trata del reloj más famoso del mundo y, sin duda, uno de los puntos turísticos más emblemáticos de Inglaterra. Como corona de la torre principal del Parlamento Británico, se alza el legendario Big Ben.
¿Sabías que, en realidad, el reloj se llama «El Gran Reloj de Westminster»? El nombre Big Ben se debe a la inmensa campana de 14 toneladas, cuyas campanadas son transmitidas incluso por la radio más importante de Londres. Aparte del mantenimiento periódico, o por contratiempos meteorológicos, solo dejó de sonar durante las dos guerras mundiales. Incluso se apagaban las agujas del reloj por la noche para evitar atraer ataques aéreos enemigos. Pero, hasta el día de hoy, todo el mundo conoce el reloj como el Big Ben y admira su impecable precisión en el cronometraje con una puntualidad digna de los británicos.
Solo para saciar la curiosidad: no es el reloj más grande del mundo. Alguna vez lo fue, pero hoy el récord lo tiene la ciudad de La Meca, en Arabia Saudita. Allí, el reloj posee un asombroso diámetro de 43 metros. Es como dos canchas de baloncesto colocadas una al lado de la otra.
Pero lo cierto es que los relojes existen gracias a una palabra fundamental: tiempo. Leí por ahí que el tiempo es aquello que invertimos amando. Es decir, lo que hacemos de importante para nosotros: comer, correr, dormir o ganar dinero. Todo cuesta tiempo y se lleva nuestra vida. Por eso, te pregunto: ¿cómo estás usando tu tiempo? ¿Qué «amas» tanto al punto de invertir todo tu tiempo en ello?
Invita a Jesús a pasar tiempo contigo. No dejes de orar, leer la Biblia y hacer tu culto todos los días. Aprovecha para vivir una aventura junto a Cristo, obedeciendo sus mandamientos. Te aseguro que serás más feliz y sabio para enfrentar lo que venga.
Con Dios no hay error, nunca se pierde el tiempo. Como mucho, se acorta la espera para ver a Jesús regresar.
¿Vamos? Disfruta este sábado. La campana divina ya está sonando.
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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Jasiel de la Rosa y Claudia Escamilla
