«Él dice: «Poco es para mí que solo seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob y restaurar el resto de Israel; también te he dado por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo último de la tierra»».
Isaías 49:6
Martes de mañana, 19 de junio. Acabo de ver la hora; son las dos en punto. Me vestí, busqué al Señor, y ahora trato de escribir unas pocas palabras para que salgan con el correo a Africa esta mañana. Quiera el Señor ayudarme a escribir cada línea.
Lea Isaías 49. No puedo escribir todo el capítulo. Léalo cuidadosa y solemnemente. ¡Qué palabras son estas! «Y me dijo: «Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré»>> (vers. 3). Cuántos, después de hacer todo lo posible, en medio de las circunstancias más difíciles, sufriendo por la falta de elementos y medios, están listos para decir, con las palabras de las Escrituras: «Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios>> (vers. 4).
Se deben dar todas las amonestaciones. La verdad, la verdad bíblica debe ser proclamada en nuestros grandes congresos, y las iglesias deben oír. Entonces tienen la oportunidad de hacerlo. No todos querrán oír. Muchos se oponen a todo lo que implique abnegación. No están dispuestosa aceptar el sábado. En Exodo 31:12-18 se señala claramente y en forma definida lo que Dios espera de su pueblo, y la consecuencia cierta de su rechazamiento es la muerte. A pesar de ello, muchos no querrán obedecer porque la verdad implica abnegación y sacrificio.
Numerosos pastores no querrán oír ni convencerse. No querrán entrar en el santuario de la verdad para recibir su conocimiento por medio de la Palabra. En cambio, le arrebatarán a la gente la clave del conocimiento al pervertir las Escrituras, y al torcer el verdadero significado de la Palabra de Dios. Por lo tanto, cada paso que se dé a fin de alcanzar a la gente para salvarla de la perdición, el error y la desobediencia, requiere que se libre una batalla dura y permanente. Pero, ¿nos dará respiro? No. Levanten el estandarte. Erijan monumentos a la verdad de Dios en todos los lugares donde sea posible hacerlo. Trabajen en nuevos territorios y se lograrán conversiones. Algunos que no se deciden enseguida colaborarán con el progreso de la obra con sus medios y su simpatía, y se pondrán del lado del Señor. Dios tendrá representantes en todo lugar y en todas partes del mundo.
— Carta 86, del 19 de junio de 1900, dirigida al pastor A. G. Daniells.
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2026
«Cada día con Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: Herber Pérez y Silvia García F.
