miércoles , 22 abril 2026
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Lección de Menores 2024

¡BIENVENIDO OTRA VEZ, JESÚS!

VERSÍCULO DE MEMORIA

Y les dijeron: «Galileos, ¿por qué se han quedado mirando al cielo? Este mismo Jesús que  estuvo entre Ustedes y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse allá» (Hechos 1: 11). 

MENSAJE

El Espíritu Santo nos capacita para hablarles a otros sobre la bendita esperanza del pronto regreso de Jesús. 

REFERENCIAS

 Isaías25: 9;  Mateo 24;25:31 ;26: 64;  1 Corintios 15: 21, 52;  1 Tesalonicenses 4: 13-17;   Apocalipsis 1: 7; El conflicto de los siglos, cap. 40; Creencias Fundamentales 25, 26, 28.

 

¿Alguna vez has perdido a un familiar? ¿Cómo te sentiste? David experimentó la pérdida de alguien cercano por primera vez. A pesar de su tristeza, resultó ser una excelente oportunidad para compartir la esperanza que solo brinda Jesús.

Los ojos de David estaban grandotes y se veía un poco asustado cuando su mamá regresó a la casa.

-¿Qué pasó, mamá? ¿Cómo murió mi abuelo? ¿Cómo lucía? ¿Qué va a ocurrir ahora?

Mamá sonrió por todas las preguntas que su ansioso pequeño de diez años le estaba haciendo. Mamá se agachó y le die a David un gran abrazo. Sus ojos estaban rojos e hinchados de tanto llorar.

-Pues el corazón del abuelo dejó de latir. Tuvo otro infarto, pero esta vez fue grande. Murió muy rápido. Cuando lo vi, parecía que estaba dormido. De hecho, se veía en paz.

-¿Qué va a hacer mi abuela ahora? -preguntó David.

-Ahora vivirá sola. Ella está muy triste, y sé que lo va a extrañar mucho. Llevaban más de cincuenta años casados -respondió mamá.

-¡Eso es mucho tiempo! -Dijo David, asombrado.

-Me alegra que Jesús va a regresar pronto y que va a hacer que el abuelo viva nuevamente. Tuvo muchos problemas de salud durante los últimos años, y mucho dolor. Espero con ansias que regrese Jesús -dijo mamá.

-Yo también -dijo David-. Cuando nos veamos en el cielo, quiero montarme en caballito sobre la espalda de mi abuelo como acostumbraba a hacerlo.

-¡Estoy segura de que él también querrá jugar contigo! -dijo la mamá con una sonrisa.

David también sonrió al imaginárselo.

-Es muy triste pensar que ya no está con nosotros -dijo mamá con un suspiro.

La siguiente semana llegaron muchos miembros de la familia a la ciudad para el funeral del abuelo de David. Algunos se quedaron en la casa de David, incluyendo su tía María y su tío José, que no era cristiano. Al funeral asistieron muchos miembros de la iglesia, familiares y amigos. Flores hermosas adornaban el frente de la iglesia. Música suave sonaba mientras la gente iba llegando a la iglesia. El tío Juan habló de la vida del abuelo, de dónde nació y vivió, de su carrera como profesor de matemáticas, de su amor por los caballos y las tartas de manzana, de cómo conoció a su futura esposa en la universidad, y de sus hijos y nietos. El pastor habló de «la esperanza bienaventurada» del regreso de Jesús a la tierra, y de que veremos al abuelo de nuevo cuando Jesús lo levante del sepulcro. La congregación entonó un himno sobre la esperanza, que a David le pareció hermoso tanto en su letra como en su melodía. «Han hablado mucho sobre la esperanza», pensó. David se preguntaba qué pensaba el tío José sobre la muerte de su abuelo. Se preguntaba si el tío José creía en algo de lo que el pastor había dicho durante el funeral. Se preguntaba si su tío tenía alguna clase de esperanza en su corazón.

Más tarde ese día, David y su familia comieron junto a otras familias de la iglesia. Todo el mundo colaboró con un plato, así que disfrutaron de una gran variedad de alimentos y del hecho de que como no tuvieron que cocinar, tuvieron tiempo para hablar del abuelo y recordarlo. Algunos rieron recordando un campamento familiar en el que su carpa colapsó en medio de la noche. Otros hablaban de cómo ayudar a la abuela con aquello que estaba a cargo del abuelo en la casa. El tío José preguntó si alguien había escuchado del gran terremoto en el que habían muerto miles de personas ese día. La abuela sacudió la cabeza y dijo: «No, pero esa es otra señal de que Jesús viene pronto. ¡Alabado sea el Señor! ¡Tendré la oportunidad de ver de nuevo al abuelo!». Todos asintieron con la cabeza. Alguien abrazó a la abuela cuando sus ojos se humedecieron.

David miró al tío José para ver su reacción. Se sorprendió al ver que también estaba asintiendo con la cabeza. David le susurró a su mamá: «Yo pensaba que el tío José no creía en Jesús». Su mamá le guiñó el ojo y sonrió.

El siguiente día, después de que todo el mundo se hubiera ido, David preguntó si podían hacer una fiesta de bienvenida para Jesús el sábado durante la cena en familia. Su mamá lo miró sorprendida y le dijo: «¿Qué es eso?». David le explicó que unos meses atrás su maestro de Escuela Sabática había hablado de la segunda venida de Jesús y de cómo todos celebraremos y le daremos la bienvenida cuando él regrese. «¿Por qué no hacemos algo así, mama?».

El viernes en la noche mamá puso un colorido mantel sobre la mesa, encendió unas velas, y puso una servilleta de fiesta aliado de cada plato. David infló unos globos y los pegó a las paredes, e hizo un letrero que decía: «¡Bienvenido otra vez, Jesús!». Lo colocó en el centro de la mesa, recostado de la ensaladera.

-¡Pizza! -exclamó David mientras mamá servía la comida.

-Me imaginé que te gustaría comer eso en la fiesta -le dijo-Pero antes de comer, creo que deberíamos leer una cita de la Biblia.

La mamá abrió su Biblia en 1 Tesalonicenses 4, y le pidió a David que leyera los versículos 13 a 118. David leyó:

«Hermanos, no queremos que se queden sin saber lo que pasa con los muertos, para que ustedes no se entristezcan como los otros, los que no tienen esperanza, Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también creemos que Dios va a resucitar con Jesús a los que murieron creyendo en él. Por esto les decimos a ustedes, como enseñanza del Señor, que nosotros, los que quedemos vivos hasta la venida del Señor, no nos adelantaremos a los que murieron. Porque se oirá una voz de mando, la voz de un arcángel y el sonido de la trompeta de Dios, y el Señor mismo bajará del cielo, Y los que murieron creyendo en Cristo, resucitarán primero; después, los que hayamos quedado vivos seremos llevados, juntamente con ellos, en las nubes, para encontrarnos con el Señor en el aire; y así estaremos con el Señor para siempre, Anímense, pues, unos a otros con estas palabras».

David cerró la Biblia y sonrió.

-Me encanta hablar del regreso de Jesús. Estoy ansioso por verlo. Me da mucha esperanza -le dijo a su mamá, que sonrió y asintió al escucharlo-, Ah, casi se me olvida, mamá: ¿Qué pensaste cuando mi abuela le dijo todo eso de la segunda venida de Jesús al tío José? -Creo que sembró semillas de esperanza en su corazón -añadió la mamá-, Ayer hablé con la tía María sobre eso, Tú sabes que ella ha estado orando por él durante años, al igual que todos. Me contó que él le ha estado haciendo preguntas últimamente, y que se ha mostrado interesado en Jesús. Debemos seguir orando por él. -Voy a seguir orando por él-dijo David sonriendo-, porque quiero que esté feliz cuando Jesús regrese. Quiero que él sea parte de nuestra familia en el cielo

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Lección de Escuela Sabática para INTERMEDIARIOS
2do Trimestre 2024 
Lección 13: «¡BIENVENIDO OTRA VEZ, JESÚS!»
Colaboradores: Hermanitas Noisette, Jeanniree y Jeanneris y Adriana Jiménez

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