BIENVENIDO A LA FAMILIA DE DIOS

Porque tú, Dios, has oído mis votos; me has dado la heredad de los que temen   tu nombre. Salmos 61:5.

Más de 15,000 personas llenaban el gimnasio deportivo «Gigantinhio» de Porto Alegre. Antes de comenzar la reunión se me acercó un joven de ojos verdes y saco de color gris.

—¿Se acuerda de mí? —me preguntó.

Respondí que no.

——Y era imposible que se acordara. Hace cinco años, cuando usted estuvo aquí la última vez, yo era un mendigo, vestido con ropa sucia, oliendo mal y durmiendo como cualquier animal, en la calle. Esa vez entré en este lugar porque los portones estaban abiertos y porque afuera hacía frío.

– -—Esquivé los guardas —continuó diciéndome— y conseguí llegar hasta Sonete [la joven que cantaba]. Ella me dio la mano, no sintió asco de mí, me prestó atención; miró mi rostro y no mis ropas. Eso tocó profundamente mi corazón. Significaba que en este mundo existía gente que podía aceptarme tal como yo era. Sentí que Dios me extendía la mano y comencé a creer que podría salir de esa situación. Era un pobre adicto a las drogas, un alcohólico inveterado, había perdido a la familia, a los amigos y tirado mi futuro a la basura. Pero Jesús me encontró y me rescató. Míreme, ahora soy totalmente diferente. Las cosas cambiaron por completo.

Después, Mauro Luiz me habló de sus luchas, de cómo testifica del amor de Jesús en el circo donde trabaja como payaso. Esa noche tuve la alegría de presentarlo a las miles de personas que llenaban el «Gigantinhio», como uno de los testimonios vivos del poder transformador de Dios.

Esa es la maravilla del evangelio. Dios busca al hombre, lo acepta como es, con sus traumas, complejos y deformaciones de carácter. Lo recibe con su pasado tormentoso, pero lo ve como sabe que un día llegará a ser por su poder transformador. Nadie en este mundo necesita vivir angustiado pensando que para él no existe solución. Hubo solución para miles de vidas que en un momento de desesperación corrieron a refugiarse en los brazos de Jesús. En su amor, él te toma como una piedra tosca y va trabajando hasta transformarte en un diamante capaz de reflejar la gloria divina.

Haz hoy, de ese maravilloso Jesús, tu compañero en todas las actividades que tengas delante de ti.

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#MeditacionesDiarias

Lecturas Devocionales Familiares 2022
«A SOLAS CON JESÚS»
Por: ALEJANDRO BULLÓN
Colaboradores: José Luc & Misael Morillo

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