El cerdo, porque tiene pezuñas, y aunque las tiene partidas en dos, no es rumiante. Deben considerarlo un animal impuro, Levítico 11: 7.
Dios declaró impuro al cerdo doméstico, inapropiado para comerlo. Sin embargo, en la isla de Sulawesi, Indonesia, y en otras islitas cercanas, habita una criatura similar al cerdo llamada babirusa. Su nombre significa «cerdo venado», porque come hojas y otras plantas, como el venado. No solamente tiene pezuña dividida, también rumia. El babirusa tiene un hocico largo, al que le crecen colmillos curvos.
El babirusa atrae mucha atención porque come alimentos ricos en celulosa, como hojas, que un verdadero cerdo no puede ingerir. Tiene un saco adicional que se parece al estómago de la oveja. Los científicos no están muy seguros de cuál es su función, pero especulan que actúa como el estómago adicional que tienen las vacas y las ovejas. Un animal rumiante come su alimento y lo traga, y más tarde regurgita ese alimento para volver a masticarlo y digerirlo.
Estos animales de 90 kilos son ariscos y al parecer resistentes a bienvenidos en el trópico, donde hay muchas enfermedades. Sobre todo porque comen plantas y no granos.
Dios nos dio instrucciones para que sepamos que podemos comer. Tuvo sus motivos, y hoy los científicos descubren que criaturas como el cerdo, no son buen alimento
¿El babirusa será bueno para comer? Los científicos no están seguros. Pero Dios nos ha dado tantas cosas buenas: frutas verduras nueces, granos, con las que podemos nutrirnos. No necesitamos comida de segunda mano, como la carne de res, de pollo, o de aves y peces. Gracias a Dios porque hizo provisión para tus necesidades físicas cuando creo la tierra.
#MatinaldeMenores
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2018.
“Un Planeta Increible”
Por: Charles C. Case
