«Si un hermano o una hermana están desnudos, y no tienen el alimento necesario para cada día, y alguno de ustedes les dice: «Vayan tranquilos; abríguense y coman hasta quedar satisfechos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve eso?». Santiago 2:15-16, RVC
TODO DESCUIDO de los necesitados y afligidos es un descuido del deber hacia Cristo en la persona de sus santos. Cuando Dios repase el caso de cada uno, no se preguntará «qué creía», sino «qué hizo». ¿Fue obrador de la Palabra? ¿Vivió para sí mismo o realizó obras de benevolencia, de bondad y amor, prefiriendo a los demás antes que a sí mismo y negándose a sí mismo para ayudar a los demás? Si las anotaciones muestran que esta ha sido su vida, que su carácter se caracteriza por la ternura, la abnegación y la benevolencia, recibirá esta bendición de Cristo: «Bien, buen siervo y fiel […]. Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo» (Mat. 25:23, 34, RVC).
Nuestra fortaleza y bendición espirituales serán proporcionales al trabajo hecho con amor y con las buenas obras realizadas. El apóstol ordena: «Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo» (Gál. 6:2, NVI). El cumplimiento de los mandamientos de Dios requiere de nosotros buenas obras, abnegación, sacrificio y dedicación al bienestar de los demás. Pero esto no significa que solamente nuestras buenas obras nos salvarán, sino que ciertamente no podremos salvarnos sin buenas obras. Después de hacer todo lo que somos capaces de hacer, debemos decir: «No hemos hecho otra cosa que cumplir con nuestro deber y, en el mejor de los casos, somos siervos inútiles, indignos del favor más pequeño de Dios» Cristo debe ser nuestra justicia y la corona de nuestro gozo. […]
A nuestro alrededor hay muchos con hambre espiritual, que anhelan recibir amor en palabras y hechos. La compasión y el sincero interés por los demás nos proporcionará bendiciones que no hemos experimentado y nos pondrán en estrecha relación con nuestro Redentor, el cual vino al mundo con el propósito de hacer el bien y cuya vida debemos copiar. ¿Qué estamos haciendo por Cristo? — The Review and Herald, 13 de julio de 1886.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
