“Todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él” (Col. 3:17, NVI).
“No es la felicidad lo que nos hace estar agradecidos; es estar agradecidos lo que nos hace ser felices”. David Steindl-Rast

La persona agradecida con Dios y con la vida se siente igual de feliz cuando le agradecen por lo que ha hecho como cuando no. ¿Por qué? Porque sus actos se basan en dos cosas:
- honrar a Dios y
- beneficiar a otros.
El foco (y por tanto la felicidad que deriva del acto de bondad) no está en uno mismo, por eso no se espera nada. De este modo, ser agradecidas nos evita las frustraciones causadas por expectativas no cumplidas.
La alegría de la vida se deriva de la práctica cotidiana de la gratitud. ¿Y cómo se practica? Hay diversas maneras: escribiendo cada noche razones por las que estás agradecida; dando gracias de viva voz con la familia antes de comer o de acostarte; incluyendo el agradecimiento activo en nuestras oraciones diarias; haciendo por otros lo que hicieron por nosotras aquellos con quienes nos sentimos agradecidas… Estos hábitos, arraigados en nuestra rutina, nos hacen más conscientes de lo que tenemos y lo que somos, lo cual deriva en plenitud, satisfacción con la vida, felicidad.
Desarrollemos un olfato que aprecie en lo ordinario todo aquello que es digno de agradecimiento. De esa manera no nos pasarán desapercibidos los momentos cotidianos que dan verdadera alegría. Y cuando una vive así, agradecida y alegre, no le decepciona que otros no le den las gracias.
www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
m.youtube.com/c/MeditacionesDiarias/
Lecturas Devocionales para Damas 2024
“VIRTUOSA” Ante todo, cristiana
Por: Mónica Díaz
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Adriana Jiménez