«Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu» (1 Cor. 12:4).
Una mujer dejó dos cajas de cartón llenas de viejos aparatos electrónicos en un centro de reciclado. «Estoy limpiando mi garaje», le dijo a Víctor Gichun, quien ayuda a administrar Clean Bay Area, una empresa de Silicon Valley que se especializa en reciclar computadoras y otros equipos. -¿Quiere un recibo? -preguntó Víctor.
-No, no necesito nada -respondió ella. Estaba apurada. Todo lo que quería era deshacerse de algunos cachivaches de una manera respetuosa con el medio ambiente.
Solo que no eran cachivaches. Cuando el personal de la empresa tuvo tiempo para revisar las cajas, encontraron una computadora Apple I original. Era una de las doscientas placas madre de Steve Job y Steve Wozniak que construyeron ellos mismos allá por 1976, cuando fundaron Apple. Los recicladores rápidamente encontraron un coleccionista ¡que pagó doscientos mil dólares por ese pedazo de historia de las computadoras personales!
Ahora Víctor está buscando a la mujer. Tienen por norma dividir las ganancias con los donantes. No saben su nombre, pero la reconocerán si aparece y le darán un cheque por cien mil dólares.
En este momento quizá no sientas que eres una persona asombrosa. Quizás consideras que no tienes ningún talento ni ninguna habilidad valiosa. ¿A quién le importa si soy bueno cuidando mascotas?, tal vez pienses. O quizá te preguntes: ¿Es relevante que pueda hacer cálculos matemáticos mentales a la velocidad de la luz?
No caigas en la trampa de creer que lo que eres y lo que tienes no vale nada. Dios tiene un plan para revelar cuánto valen. Y también tiene por norma dividir las ganancias. Si le permites desarrollar esos talentos en ti, ellos te darán gozo a ti y serán de bendición para el resto de nosotros. Kim
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2020
“Una idea genial”
Por: Kim Peckham
Colaboradores: Esteban Cortes & Antonia H
