«Los que se preparan para competir en un deporte, evitan todo lo que puede hacerles daño. Y esto lo hacen por alcanzar como premio una corona que enseguida se marchita; en cambio, nosotros luchamos por recibir un premio que no se marchita» (1 Corintios 9:25).

Los adolescentes piensan que la vida es aún demasiado larga, y acaban posponiendo los momentos de reflexión y de cambio que son tan necesarios. Es importante saber que la mayoría de los hábitos que nos acompañan a lo largo de la vida pueden cultivarse cuando aún somos muy jóvenes.
Ningún atleta gana una competición sin años de dedicación. Se necesita renuncia y concentración, y estos hábitos no se adquieren de la noche a la mañana; es importante cultivar, entrenar, intentar. Lo mismo ocurre en nuestra vida espiritual. Nuestras obras deben ser coherentes con nuestro objetivo mayor, de lo contrario, acabaremos perdiendo la competición por cause de nuestras propias debilidades.
Los que van a la iglesia y se pasan todo el tiempo con su teléfono celular, difícilmente escucharán la voz de Dios. Los que no se toman en serio la comunión con Jesús y el estudio de la Biblia no serán capaces de defender las razones de su fe. Recuerda: como atleta de Cristo, también tienes que esforzarte por ganar, porque la disposición del carácter y el comportamiento que manifestamos en casa, en la escuela o en los momentos de ocio, revelan si somos realmente cristianos o no.
Señor, ¡quiero tener la fuerza y la disposición para cambiar mis hábitos y ser un atleta coronado por Jesús!
EL QUE QUIERE SER SANTO EN EL CIELO DEBE SERLO PRIMERO EN LA TIERRA
MATINAL ADOLESCENTES
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2024
“EL FASCINANTE LABORATORIO DE DIOS” Descubriendo profundamente al Creador
Por: Rodrigo Barbosa
Colaboradores: Jhygceli Dávila y América Lara