«Y ahora, queridos hijos, permanezcan en comunión con Cristo para que, cuando él regrese, estén llenos de valor y no se alejen de él avergonzados». 1 Juan 2:28, NTV
JESÚS VINO AL MUNDO a salvar a los pecadores, no en sus pecados sino de sus pecados, y a santificarlos mediante la verdad. Y para que él sea un Salvador perfecto para nosotros, debemos unirnos a él por medio de un acto personal de fe. Cristo nos ha elegido, nosotros lo hemos elegido, y mediante esta elección nos unimos a él, y en adelante vivimos no por nosotros, sino en el que murió por nosotros. Pero esta unión puede mantenerse únicamente por medio de una vigilia constante, para que no caigamos en tentación y hagamos una elección diferente, porque siempre estamos libres para elegir otro amo, si así lo deseamos. La unión con Cristo significa una decidida preferencia por él en cada acto y pensamiento de nuestra vida. […]
Debemos considerarnos miembros de la familia de Cristo, y tenemos que seguirlo como sus hijos amados. Si hemos sido adoptados en la casa de Dios, ¿no honraremos a nuestro Padre y a nuestra familia? […]
Hemos de establecer una acérrima enemistad entre nosotros y nuestro enemigo, pero debemos abrir nuestro corazón al poder y la influencia del Espíritu Santo. Tenemos que procurar que la oscuridad de Satanás sea rechazada y que la luz del cielo fluya. Debemos tornarnos tan sensibles a las santas influencias, que el menor susurro de Jesús nos conmueva. […] Entonces, nos deleitará hacer la voluntad de Dios y Cristo nos manifestará ante Dios y los santos ángeles como los que moramos en él, y no se avergonzará de llamarnos hermanos.
Pero no alardearemos de nuestra santidad. Al comprender mejor la infinita pureza de Cristo, sentiremos como Daniel cuando contempló la gloria del Señor y dijo: «Mis fuerzas se cambiaron en desfallecimiento» (Dan. 10: 8). No podemos decir: «Yo no tengo pecado», hasta que este cuerpo vil sea cambiado y transformado a la semejanza de su cuerpo divino. Pero si procuramos constantemente seguir a Jesús, tenemos la bendita esperanza de estar ante el trono de Dios sin mancha ni arruga, completos en Cristo, ataviados con su justicia y perfección. — The Signs of the Times, 23 de marzo de 1888.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
