«Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él» (Génesis 4:7).

Cuando Caín trató de engañar a Dios entregándole una ofrenda que Dios no quería, el Señor le dio una lección inmediata. Lo mismo te puede suceder a ti. Si no decides hacer las cosas correctas, el pecado estará esperando su momento para atacarte. Cuando pienso en eso, pienso en mi hermano, esperándome con su equipo de combate. La Biblia dice que el pecado desea tomar posesión de nosotros y no ve la hora de propinarnos un puñetazo para causar un impacto en nuestra vida. ¿Qué nos aconseja Dios? Que no pensemos que podemos jugar con el pecado y no salir heridos. El pecado no es inofensivo. Es un depredador al acecho, esperando el momento de atacar. ¡Tienes que mantenerte lejos de él!
Hoy, cuando tu tentación favorita venga a emboscarte, recuerda que no vale la pena jugar con ella porque, al final, el perdedor vas a ser tú. Proponte dominar el pecado con la seguridad de que Dios te dará las fuerzas para lograrlo.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017.
«Fusión»
Por: Melissa y Greg Howell Seth Pierce