sábado , 18 abril 2026
Devoción Familiar 2023

ASOMBROSA EXACTITUD 

Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces. Tú, Jehová lo guardarás: de esta generación los preservarás para siempre. Salmos 12:6, 7 

¿Qué evidencia concreta tenemos de que la Biblia es históricamente exacta? ¿Hay en ella información fidedigna en cuanto a nombres, lugares y ubicaciones geográficas? Los descubrimientos realizados en los últimos 200 años demuestran la validez de la Palabra de Dios. La arqueología no prueba la inspiración divina de las escrituras, pero si ofrece una base para creer. Al demostrar de los detallados registros bíblicos, apuntala nuestra fe. Los últimos dos siglos nos han brindado una serie de hallazgos arqueológicos notables.

La piedra moabita, por ejemplo, descubierta en 1868 en Jordania, confirma los ataques moabitas a Israel, que se registran en los capítulos 1 y 3 del segundo libro de los Reyes. Este singular descubrimiento constituye una evidencia ajena a las Escrituras de un hecho específico registrado en ellas. Tras la muerte de Acab, rey de Israel, en el 896 a.C., el rey de Moab ataco a Josafat, rey de Judá, pero gracias a la milagrosa intervención de Dios “se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales huyeron de delante de ellos” (2 Rey. 3:24). La piedra moabita registra, precisamente, la derrota de este pueblo y su subsiguiente retirada, tal coloca se indica en las Escrituras.

Uno de los más sorprendentes hallazgos del siglo XX fueron las cartas de Laquis, descubiertas entre 1932 y 1938. Estos documentos extraordinarios, encontrados 24 millas (39 km) al norte de Beerseba, describen el ataque de Nabucodonosor a Jerusalén, en el 586 a.C. Registran al detalle la caída de Jerusalén desde la perspectiva de Babilonia. Las cartas de Laquis confirman la exactitud histórica de la caída de Jerusalén, atestiguando la veracidad de los profetas inspirados que, en los libros de Crónicas, Isaías y Jeremías, se refirieron al ataque de Babilonia contra Jerusalén.

Otro hallazgo casi increíble fue el del cilindro de arcilla de Ciro. Este registro estremecedor describe al rey persa Ciro, su intervención en el derrocamiento de Babilonia y la liberación de los cautivos judíos en el 539 a.C. Este descubrimiento arqueológico se torna especialmente significativo, al considerar que 150 años antes de su nacimiento, Isaías ya lo mencionaba por nombre en sus escritos, refiriéndose a él como el pastor elegido de Dios para liberar a Israel (véase Isa.  44:28; 45:1).

Estos descubrimientos, así cortó muchos otros, continúan confirmando la precisión e integridad de la Biblia. Hablan elocuentemente de un Dios que ha dejado testimonios en el mundo. Afirman poderosamente que podemos tener absoluta confianza en la integridad de las Escrituras. Alabado sea Dios, porque su Palabra permanece.

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Lecturas Devocionales Familiares 2023
«SOBRE TIERRA FIRME »
Por: MARK FINLEY
Colaboradores: Familia Mariscal & Paty Solares

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