domingo , 13 septiembre 2026
Matinal Para Jóvenes 2023

¡AQUÍ ESTOY!

BENIGNIDAD – SERVICIO

«Después oí lo voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.» Isa. 6:8

Isaías  tuvo  el privilegio  de contemplar una  de las visiones  más  espectaculares acerca de Dios. Fue testigo de la presencia  del Altísimo en el Templo, vio volar a los serafines, vio cómo todo se llenaba  de gloria y se sintió inmensamente diminuto. Tras semejante majestad hubiera preferido el silencio, la solemnidad  de la quietud. Pero Dios, rodeado de seres celestes, hizo una pregunta: «¿A quién enviaré?» Isaías podía haber pensado  que respondieran los ángeles ante el llamado, eran más puros que él y mejor en todo. Pero no, entendía que esa pregunta iba dirigida a un siervo de Dios y respondió  cómo responde  un buen siervo: «¡Aquí estoy! ¡Cuenta conmigo!» Y vaya si lo hizo, fue uno de los profetas que más años mantuvo su profesión.

¿Cuál fue su secreto? Él se puso al servicio de Dios y, curiosamente, comprendió que quien más servía era Dios a su pueblo. De las quince veces que aparece la palabra «¡Aquí estoy!» en el libro de Isaías, solo en esta ocasión la menciona un hombre.

El resto de veces que se encuentran registradas en el libro hacen referencia a promesas o acciones del Señor. Y hay textos mesiánicos  como: «Aquí estoy, poniendo en Sión como base una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable. El que crea, no se apresure» (Isa. 26:18). O textos en los que se presenta como el gran médico: «Ve y dile a Ezequías: Jehová, Dios de tu padre David, dice así: He oído tu oración y he visto tus lágrimas; y, aquí estoy, añadiendo a tus días quince años» (Isa. 38: 5). O promesas  de compromiso verdadero: «Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: «¡Aquí estoy! Si quitas de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador y el hablar vanidad, si das tu pan al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá  tu luz y tu oscuridad  será como el mediodía.» Jehová te pastoreará siempre, en las sequías  saciará  tu alma y dará vigor a tus huesos. Serás como un huerto  de riego, como un manantial de aguas, cuyas aguas nunca  se agotan» (Isa. 58:9-11). Y es que Dios es así, nada más encontrar  un voluntario  para mejorar este mundo, ya se compromete con él hasta las últimas consecuencias.

Hoy, rodeado de su corte de ángeles, vuelve a mirar hacia la tierra y se pregunta de nuevo: «¿A quién enviaré?» Sabes que la pregunta va por ti, ¿qué le contestarás?

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2023
«CARÁCTER» SER COMO JESÚS Y DISFRUTAR DE LA ETERNIDAD
Por: «Víctor Manuel Armenteros Cruz»
Colaboradores: Isaí Cedano & Esther Jiménez A

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