«Dios ha mostrado su bondad, al ofrecer la salvación a toda la humanidad». Tito 2: ll, DHH
ESTOY VELANDO Y ESPERANDO el regreso del Señor. No solo tengo que esperar, velar y orar; sino que a la vez debo actuar con la mayor diligencia. Todas las acciones de nuestra vida, en nuestro trabajo y la transacciones comerciales, hemos de regirnos por la ley de Dios, y bajo ninguna circunstancia debemos apartarnos de la verdad y la justicia en nuestro trato con los demás. El Señor no tolerará los pecados de nadie que agravie a su prójimo. Alzando la vista al cielo, elevando nuestras peticiones a Dios, desarrollando un amor desinteresado por nuestros prójimos, motivados por nuestro supremo amor a Cristo Jesús, quien nos ha comprado, igual que a los demás, con su propia sangre, es como nos elevamos por encima de las más duras y las más sutiles tentaciones. En la humilde dependencia de Dios están nuestra seguridad y poder. «Solo en Dios encuentro paz; pues mi esperanza viene de él» (Sal. 62: 5, DHH). […]
En todas las circunstancias debemos tratar a aquellos con quienes nos relacionamos, que son de condición humilde, con toda deferencia y respeto, porque tienen muy poco de lo que hace agradable la vida, y porque necesitan ayuda. Las almas son demasiado preciosas como para ser tratadas en forma descuidada. Son la posesión adquirida de Dios. Aquellos a quienes pasamos por alto como inferiores el Señor los elevará a posiciones elevadas si confían en él.
La gracia de Dios alcanza a todo el mundo tal y como cada cual es, y actúa como agente educador usando todos los principios de los cuales depende una formación integral. La influencia constante de la gracia de Dios guía a cada quien de acuerdo con los métodos de Cristo. El busca la corrección de toda pasión impetuosa, todo rasgo de carácter defectuoso, mediante la influencia moldeadora del Espíritu de Cristo. Y lo hace hasta que un nuevo poder motivador llegue impulsar por el Espíritu Santo de Dios al individuo, de acuerdo a la semejanza del modelo divino.
No olvidemos en ningún momento que los pensamientos se fraducen en acciones. Las acciones repetidas forman los hábitos, y los hábitos forman el carácter. Por lo tanto, si se presta atención a las cosas pequeñas, no hay razón para temer que las cosas grandes lleguen a mancharse y corromperse.
La Biblia debe ser la que determine nuestro estilo de vida. Resulta pasmoso a los ojos del universo que quienes enseñan la Palabra no siempre practiquen la verdad. Pocos comprenden qué significa «ser completos en todo lo que Dios quiere» (Col. 4: 12), es decir, en la voluntad revelada por él. Su Palabra es honrada y exaltada cuando la aplicamos en nuestra vida práctica formando hábitos que construyen un buen carácter. […] La mansedumbre cristiana abrirá caminos por todas partes y se salvarán almas preciosas para vida eterna. No tenemos ahora tiempo que perder para «consultar con carne y sangre» (Gál. l: 16). Aferrémonos del poder espiritual de Dios para que se produzca la reforma necesaria antes que sea para siempre demasiado tarde. — Carta 85, 16 de marzo de 1896, dirigida a Ole A. Olsen, presidente de la Asociación General.
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Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
