«Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué dejaste que Satanás te dominará y te hiciera mentir al Espíritu Santo quedándote con parte del dinero que te pagaron por el terreno? [. . .l No has mentido a los hombres. sino a Dios»». Hechos 5: 3-4
Tocados por él, habían decidido vender una propiedad para donar todo el dinero de la venta a la iglesia. Después, ya en la casa, se lo pensaron mejor y decidieron dar solamente una parte del dinero de la venta y, lo demás, quedarselo para ellos.Sin embargo, a todos les dijeron que habían entregado todo el dinero de la venta de la casa.
—Eso es mentir —comentó Susana.
—Y robar —añadió Mateo.
—Sí. Fueron codiciosos y cometieron fraude no a los hombres, sino a Dios —continuó el papá—. Cuando Ananías fue a ver a Pedro, este le solicitó que le confirmara en cuánto había vendido la propiedad. Ananías le mintió. Entonces, Pedro le explicó que, en realidad, le había mentido a Dios. En ese momento Ananías murió. Cuando llegó Safira, Pedro le hizo la misma pregunta y ella mintió igual que había mentido Ananías, pues se habían puesto de acuerdo. En ese instante, ella también murió. La gente tuvo temor por lo que había sucedido, pero Dios vio bien dar esa lección porque desaprueba la mentira y el robo. La iglesia estaba creciendo rápidamente y estaban entrando a ella toda clase de personas; aquello les ayudó a entender que Dios conoce los corazones de cada uno.
Tu oración: Querido Dios, ayúdame a no mentir ni engañar.
¿Sabias que …..?
¿La lección que acabamos de aprender también es para nosotros hoy?
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2020.
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Por: Noemí Gil Gálvez
Colaboradores: Carlita Mariscal & Karla González.
