«Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes» (Deuteronomio 6:6, 7).
Imagina que tienes en tu habitación una planta que cuidas con esmero. Riegas, abonas y proteges esa planta porque la amas. Del mismo modo, Dios nos llama a cuidar y nutrir nuestra relación con él. La lectura
de la Biblia, la oración y la comunión con otros creyentes son formas de regar y cuidar nuestro amor por Dios. Cuando amamos a Dios de esta manera, estamos mejor equipados para enfrentar los desafíos de la vida.
Deuteronomio 6:6 y 7 manda hablar de las palabras de Dios «cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes». Esto significa que nuestra relación con Dios no está limitada a un lugar o a un tiempo específicos. Dios quiere ser parte de todas las áreas de tu vida. ¿Cómo puede esto ser una realidad en tu vida? Mantén una conversación constante con Dios. Habla con él en tus momentos tranquilos, ante los desafíos y cuando rebosas de alegría. Pídele dirección y agradécele por su amor y su gracia.
Oración: Querido Dios, ayúdame a amarte con todo mi corazón y a comprometerme a seguirte en cada aspecto de mi vida.
Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2025
“MEGAVALIOSOS»
Por: Andrés J. Peralta
Colaboradores: Jhygceli Dávila y Adriana Jiménez
