sábado , 13 junio 2026
Devocional Vespertino 2024

«AMO Y SIERVO»

<<No ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor».

Filemón 16

Entre los que dieron su corazón a Dios a causa de las labores de Pablo en Poma, estaba Onésimo, esclavo pagano que había perjudicado a su amo Filemón, creyente cristiano de Cotosas, y había escapado a Poma. En la bondad de su corazón, Pablo trató de aliviar al desdichado fugitivo en su pobreza y desgracia, y entonces procuró derramar la luz de la verdad en su mente entenebrecida. Onésimo atendió las palabras de vida, confesó sus pecados y se convirtió a la fe de Cristo.  Pablo  le aconsejó que regresara sin demora a Filemón, suplicándole su perdón; hizo planes, además, para el futuro. El apóstol prometió ayudarlo haciéndose él mismo responsable por la suma que hubiera robado a Filemón.  Fue una severa prueba para este siervo entregarse así a su amo a quien había perjudicado, pero estaba verdaderamente convertido, y no desistió de cumplir con este deber. 

La carta de Pablo a Filemón muestra la influencia del evangelio en las relaciones entre amos y siervos. La esclavitud era una institución establecida en todo el Imperio romano, y tanto amos como esclavos se encontraban en la mayoría de las iglesias por las cuales Pablo había trabajado. 

No era el papel del apóstol trastornar arbitraria o repentinamente el orden establecido en la sociedad. Intentar eso habría impedido el éxito del evangelio. Pero enseñó principios que herían el mismo fundamento de la esclavitud, los cuales, llevados a efecto, seguramente minarían todo el sistema. Donde está «el Espíritu del Señor, allí hay libertad» (2 Cor. 3: 17), declaró. Una vez convertido, el esclavo llegaba a ser miembro del cuerpo de Cristo, y como tal debía ser amado y tratado como un hermano, un coheredero con su amo de las bendiciones de Dios y de los privilegios del evangelio. Por otra parte, los siervos debían cumplir sus deberes, «no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios» (Efe. 6: 6).

El cristianismo forma un fuerte lazo de unión entre el amo y el esclavo, el rey y el súbdito   Han sido lavados en la misma sangre, vivificados por el mismo espíritu; y son hechos uno en Cristo Jesús.— Los hechos de los apóstoles, cap. 43, pp. 339-341.

 

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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García

 

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