«Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia» (Proverbios 3:5).
Los amalecitas eran un pueblo violento y guerrero. Este pueblo se convirtió en una prueba de fe para los israelitas cuando iban camino a Canaán. Moisés le pidió a Josué que se encargara de reclutar a los más valientes y que pusiera en marcha una estrategia para la batalla.
Por su parte, Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre de una montaña. Con los brazos extendidos hacia el cielo, Moisés oró para que Israel venciera. Mientras Moisés levantaba los brazos, los israelitas comenzaban a ganar; pero cuando los bajaba, los amalecitas eran los que ganaban.
Así que Aarón y Hur buscaron una piedra para que Moisés se sentara, y se colocaron uno a cada lado para sostener en alto sus brazos. De ese modo, Israel venció.
Esta historia de Moisés enseña que cuanto más eleves tus oraciones al cielo, más triunfarás en cualquier proyecto. Recuerda que el poder de Jesús y el esfuerzo humano son la clave del éxito.
Actividad. Con la ayuda de tu papá o mamá, busca una vara mediana y sostenla en el aire con los brazos extendidos. ¿Cuanto tiempo pudiste sostenerla? Ahora, siéntate y pídele a dos personas que sostengas tus brazos. ¿Cómo fue más fácil?
Oración. Querido JEsús, gracias porque siempre estas dispuesto a ayudarme. Amén.
Tomado de la: Lectura Devocional para Preescolares 2026
«MI MARAVILLOSO JESÚS»
Por: Suni Areli Barba Anaya
Colaboradores: Luz Caiza y Adriana Jiménez
