«Jesús, respondiéndole, dijo: «Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios»». Lucas 4: 4

LA VIDA DE CRISTO, que da vida al mundo, está en su palabra. Fue por su palabra como Jesús sanó la enfermedad y echó los demonios; por su palabra calmó el mar y resucitó los muertos […]. Así como nuestra vida física es sostenida por el alimento, nuestra vida espiritual es sostenida por la Palabra de Dios. Y cada alma ha de recibir vida de la Palabra de Dios para sí. Como debemos comer por nosotros mismos a fin de recibir alimento, así hemos de recibir la Palabra por nosotros mismos […]. En sus promesas y amonestaciones, Jesús se dirige a mí […]. Lo experimentado según se relata en la Palabra de Dios ha de ser lo que yo experimente.
La oración y la promesa, el precepto y la amonestación, son para mí.— El Deseado de todas las gentes, cap. 41, p. 360.
La potencia creadora de la palabra de Dios es la que llamó los mundos a la existencia. Esta palabra imparte poder, engendra vida. Cada orden es una promesa; aceptada por la voluntad, recibida en el alma, trae consigo la vida del Ser infinito […].
De igual modo se sostiene la vida así impartida. El hombre vivirá de «toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mat. 4: 4).
La mente, el espíritu, se edifica con lo que le sirve de alimento, y a nosotros nos toca determinar la clase de alimento que recibirá. Está al alcance de todos escoger los temas que han de ocupar los pensamientos y moldear el carácter.— La educación, cap. 13, p. 114.
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Devocional Vespertino Para 2021.
«La Fe por la cual vivo»
«LA PALABRA Y LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Martha González & Joaquín Maldonado
