Mamá iba y venía por la casa esa mañana, antes de que saliéramos hacia la escuela. Puso fuentes en el horno con temporizador, nos revisó rápidamente a mí ya mi hermana, y nos hizo salir sin tardar,
De camino hacia la iglesia donde íbamos a encontrarnos con papá, le preguntamos:
—¿Qué está pasando?
—El presidente de la asociación vendrá hoy a comer a nuestra casa —anunció. Al crecer en una familia pastoral, periódicamente recibíamos visitas de presidentes de asociaciones, y ya sabíamos lo que eso significaba: pronto estacionaría un camión de mudanzas frente a casa, y se llevaría todos nuestros muebles. Nosotros lo seguiríamos, por supuesto. Lejos de nuestros amigos. Lejos de nuestra casa. Lejos de todo lo que nos era conocido.
Ese día el presidente de asociación había venido desde California. Invitó a papá a pastorear una iglesia del otro lado de los Estados Unidos.
Mi hermana y yo salimos corriendo de la casa y nos sentamos a la orilla del arroyo. Lloramos y prometimos quedarnos a vivir con nuestros amigos. Pero, no sé cómo, terminamos en nuestro auto rumbo a California.
Cuando llegamos a nuestro destino, yo temía comenzar las clases en una nueva escuela. Sin embargo, una vez que me adapté, descubrí que le caía bien a mi nueva maestra. Evidentemente, mi maestra del este del país no le había avisado de que yo siempre me metía en problemas. Me pasaba la mayor parte del tiempo en el pasillo, castigada por los maestros. Sin embargo, mi nueva maestra pensaba que se me daba muy bien escribiry me animaba. Incluso envió algunos de mis poemas a un periódico local, y ellos publicaron uno. Empezó a encantarme ir a la escuela.
Cuando había visto ese camión de mudanzas estacionando frente a nuestra casa, me había puesto muy triste. Pero no contaba con el principio de que Dios me «había preparado algo mejor»,
Viví otras mudanzas durante los años de escuela primaria. Y aunque las mudanzas siempre son dolorosas y entrañan pérdidas, Dios siempre nos trae algo mejor: una nueva experiencia para ayudarnos a crecer. Nuevos amigos; una nueva percepción de su presencia.
Ya no me dan tanto miedo los camiones de mudanzas ni las visitas de presidentes de asociación. Lori
«Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos» (Heb. 13:8).
#MatinalDeAdolescentes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2020
“Una idea genial”
Por: Kim Peckham
Colaboradores: Esteban Cortes & Antonia H
