Era una noche oscura de 1943, cuando el barco lanzatorpedos de la Marina de los Estados Unidos patrullaba el Pacífico Sur en busca de barcos japoneses. Y entonces, vieron que uno se dirigía directamente hacia ellos a gran velocidad. El destructor japonés rebanó el lanzatorpedos americano por la mitad y continuó su camino.
Después de la explosión, los sobrevivientes se aferraron a la popa hasta que comenzó a hundirse. Luego, comenzaron a nadar en dirección a una isla diminuta. Y es hora de presentar al primero de los tres héroes del devocional de hoy: Jack Kennedy, el comandante del barco PF-109. Con una tira de un chaleco salvavidas entre los dientes, comenzó a arrastrar hacia la isla a un solado con graves quemaduras. Los otros soldados avanzaban pateando en el agua mientras se sostenían de pedazos de madera.
Permanecieron seis días atrapados en la isla en aguas enemigas, sobreviviendo a base de cocos; y entonces, llegaron los otros dos héroes. Biuku y Eroni estaban remando en una canoa cuando pasaron cerca de la isla y vieron que Jack saltaba y hacía señas. Los dos nativos de las Islas Salomón eran egresados de la escuela de la misión adventista del séptimo día. Jack les pidió que llevaran un mensaje, tallado en un coco, a la base naval más cercana.
Eso implicaba remar 65 kilómetros por un océano patrullado por japoneses, que ya habían torturado y asesinado a otros nativos. Pero ellos aceptaron la misión, que terminó salvando la vida de once soldados de la Marina Estadounidense. Varios años después, Jack (John F. Kennedy) invitó a Biuku y a Eroni a la ceremonia en la que juró el cargo como presidente de los Estados Unidos.
Cuando la tripulación recordó el rescate, se acordaron de que los dos isleños cantaban «Sí, Cristo me ama» mientras remaban en el océano.
La gente quería reconocer a Jack por lo que había hecho para salvar la vida de su tripulación, pero él decía humildemente que no merecía que lo llamaran héroe.
-Fue involuntario -afirmaba-. Hundieron mi barco. Kim
«Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría» (Prov. 11:2).
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2020
“Una idea genial”
Por: Kim Peckham
Colaboradores: Esteban Cortes & Antonia H
