¡Hombre de poca fe! ¿Por qué. dudaste?».
Mateo 14: 31
Cristo vino al mundo para enseñar que si el ser humano recibe poder de lo alto, puede llevar una vida intachable. Con incansable paciencia y con bondadosa prontitud para ayudar, hacía frente a las necesidades de la gente. Mediante el suave toque de su gracia desterraba de las personas las luchas y dudas; transformaba la enemistad en amor y la incredulidad en confianza.— El ministerio de curación, cap. 1, p. 12.
No es prudente que nos fijemos en nosotros mismos y que estudiemos nuestras emociones. Si lo hacemos, el enemigo nos presentará dificultades y tentaciones que debiliten la fe y aniquilen el valor. Fijarnos demasiado en nuestras emociones y ceder a nuestros sentimientos es exponemos a la duda y enredarnos en perplejidades. En vez de miramos a nosotros mismos, miremos a Jesús.
Cuando las tentaciones nos asalten, cuando las preocupaciones, las dudas y las tinieblas parezcan envolver nuestra vida, miremos. hacia el punto en que vimos la luz por última vez. Descansemos en el amor de Cristo y bajo su cuidado protector. Cuando el pecado lucha por dominar en el corazón, cuando la culpa oprime al alma y carga la conciencia, cuando la incredulidad confunde el espíritu, acordémonos de que la gracia de Cristo basta para vencer al pecado y desvanecer las tinieblas.— Ibid., cap. 18, pp. 165, 166.
El creyente que ama a Dios se eleva por encima de la niebla de la duda; obtiene una experiencia brillante, amplia, profunda y viviente, y llega a ser humilde y semejante a Cristo. Su alma está dedicada a Dios, escondida con Cristo en Dios. Será capaz de soportar la prueba del abandono, el abuso y el desprecio, porque su Salvador sufrió todo eso. No se sentirá molesto ni se desanimará cuando sobrevengan las dificultades, porque Jesús no falló ni se desanimó. Todo cristiano será fuerte, no en la fortaleza y los méritos de sus buenas obras, sino en la justicia de Cristo que le es imputada por la fe. Es una gran cosa ser humilde y manso de corazón, puro sin contaminación, tal como lo fue el Príncipe del cielo cuando anduvo entre la gente.— Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 919.
EL PROPOSITO DE GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
