«Y se alegró Ezequías con todo el pueblo de que Dios hubiera preparado al pueblo; porque la cosafue hecha rápidamente». 2 Crónicas 29: 36
EZEQUÍAS, […] SUBIÓ AL TRONO decidido a hacer lo imposible para salvar a Judá de la situación en que estaba cayendo el reino del norte. […] Tan pronto ascendió al trono, empezó a hacer planes y a ejecutarlos. Primero dedicó su atención a restaurar los servicios del templo, durante tanto tiempo descuidados, y para ello solicitó fervorosamente la cooperación de un grupo de sacerdotes y levitas que habían permanecido fieles a su sagrada vocación. Era un tiempo en el que se debía actuar con rapidez. Los sacerdotes comenzaron enseguida. Iniciaron la obra de limpiar a conciencia el templo y reconsagrarlo. Debido a los años de profanación y negligencia, se presentaron muchas dificultades; pero los sacerdotes y los levitas trabajaron incansablemente, y en breve tiempo pudieron comunicar que su tarea había terminado. Las puertas del templo habían sido reparadas y estaban abiertas; los utensilios sagrados recuperados y colocados en su sitio; y todo estaba listo para restablecer los servicios del santuario. En el primer servicio que se celebró, los gobernantes de la ciudad se unieron al rey Ezequías y a los sacerdotes y levitas para pedir perdón por los pecados de la nación. Se pusieron sobre el altar ofrendas por el pecado, «para reconciliar a todo Israel» «Cuando esto terminó, se inclinó el rey, y todos los que con él estaban, y abraron». Nuevamente repercutieron en los atrios del templo las palabras de alabanza y oración. Se cantaban con gozo los himnos de David y de Asaf, mientras los adoradores reconocían que se los estaba liberando de la esclavitud del pecado y la apostasía. «Y se alegró Ezequías con todo el pueblo de que Dios hubiera preparado al pueblo; porque la cosa fue hecha rápidamente» (2 Crón. 29: 24,29, 36). — Profetas y reyes, cap. 28, pp. 223-225
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Devocional Vespertino Para 2017.
“Una Religion Radiante”
Por: Elena G. de White
