“Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tes. 5:16-18, NVI)
“Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!”. El apóstol Pablo

- La esperanza: “Vivan alegres por la esperanza que tienen” (Rom. 12:12).
- El amor y la fe: “Ustedes aman a Jesucristo, aunque no lo han visto; y ahora, creyendo en él sin haberlo visto, se alegran con una alegría tan grande y gloriosa que no pueden expresarla con palabras” (1 Ped. 1:8, 9).
- El consuelo que recibimos de Dios: “En medio de las preocupaciones que se agolpan en mi mente, tú me das consuelo y alegría” (Sal. 94:19).
- La solidaridad y la conexión humanas: “Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran” (Rom. 12:15, NVI).
- Saber que Dios interviene en nuestra vida: “Este es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él” (Sal. 118:24, NVI).
- Saber que Dios está presente: “Me llenarás de alegría en tu presencia” (Sal. 16:11, NVI).
La alegría es un fruto del Espíritu (Gál. 5:22, 23) que no nos hemos de cansar de cultivar, potenciar y demostrar cada día y en todas partes.
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Lecturas Devocionales para Damas 2024
“VIRTUOSA” Ante todo, cristiana
Por: Mónica Díaz
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Adriana Jiménez