martes , 21 julio 2026
Devocional Vespertino 2023

¡ADMIRABLE AMOR!

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Juan 3:16, RV60


PORQUE DE TAL MANERA AMÓ Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito […]». De tal modo amó al mundo que no podía dar menos. Habiendo comenzado la obra de la redención de la raza humana, el Padre no escatimaría nada, por costoso que pudiera ser, que fuera esencial para completar su obra. Proporcionaría oportunidades a la humanidad; derramaría sobre ella sus bendiciones; acumularía favor sobre favor, don sobre don, hasta que todo el tesoro del cielo estuviera abierto para aquellos a quienes vino a salvar. Habiendo reunido todas las riquezas del universo y habiendo abierto todos los recursos de su naturaleza divina, Dios dio todo para los seres humanos. Eran su dádiva gratuita. ¡Qué océano de amor circula, como una atmósfera divina, alrededor del mundo! ¡Qué clase de amor es este, que el Dios eterno adopte la naturaleza humana en la persona de su Hijo, y la eleve hasta el cielo!

Todos los seres celestiales observaban con intenso interés la contienda que se reñía en la tierra, la tierra que Satanás demandaba como su dominio. Cada momento estaba pleno de realidades eternas. ¿Cómo terminaría el conflicto? Los ángeles esperaban que se revelara la justicia de Dios, que se despertara su ira contra el príncipe de las tinieblas y sus simpatizantes. Pero he aquí que prevaleció la misericordia. Cuando el Hijo de Dios podría haber venido al mundo a condenar, vino como justicia y paz, no solo para salvar a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, sino a todo el mundo, a cada hijo e hija de Adán que creyera en él, el camino, la verdad y la vida. ¡Qué despliegue del amor de Jehová! Es un amor sin paralelo.— The Youth’s Instructor, 29 de julio de 1897.

Nuestro Redentor determinó que, únicamente mediante sus méritos, el amor de Dios fuera impartido como una transfusión al alma del que cree en él. Como nuestra vida, la vitalidad del amor de Dios ha de circular por todo nuestro ser, para que pueda morar en nosotros así como habita en Cristo Jesús. Unidos con Cristo por medio de una fe viviente, el Padre nos ama como a los miembros del cuerpo místico de Cristo, del cual Cristo es la cabeza glorificada.— Carta 11, 1892.

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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel

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