«Si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me aprovecha»
1 Corintios 13: 3, NBLA.
Ignacio fue obispo de la Iglesia de Antioquía y discípulo del apóstol Juan. Hecho prisionero por elImperio Romano, fue trasladado a Roma, donde sabía que iba a enfrentar el martirio. Conociendo la disposición de los cristianos romanos de librarlo, les rogó que no intercedieran en contra de lo que le esperaba, pues deseaba ser arrojado a las fieras para poder alcanzar lo que creía que Dios le había designado: el martirio. Para él, esa era una oportunidad de llegar a Dios.
Detrás de cada acto siempre hay una intención. Toda acción es realizada por un agente con un propósito, y siendo guiado por la intención de la persona misma. La intención es el fin que motiva al agente. Son las intenciones las que muestran la madurez de una persona. Un error puede haber tenido una buena y sincera intención por detrás, mientras que hay lindas y loables acciones que son movidas por segundas intenciones egoístas. (que causarían vergüenza si fueran descubiertas o admitidas). Llamamos «segundas intenciones» a la estrategia secreta de obtener algo por medio de una acción.
El versículo bíblico de hoy llega a decir que dar todo lo que uno tiene o incluso entregar nuestro cuerpo para ser quemado, si se hace sin amor, de nada sirve. Esta es una admisión de que podemos practicar buenas acciones con intenciones equivocadas. Si alguien hace algo bueno queriendo que se conozca su acción, ¿cuál es la intención: amor o exhibicionismo? Si alguien es culpado por enriquecimiento ilícito y da liberalmente de sus ganancias para calmar su conciencia, ¿cuál es la intención: amor o expiación? Si alguien promueve buenas acciones para llegar al poder, ¿cuál es la intención: amor o autopromoción?
Como las motivaciones están restringidas al ámbito de lo mental, no podemos juzgar intenciones ajenas; solo Dios puede juzgarlas porque solo él las conoce. Pero sí podemos examinarnos a nosotras mismas para evaluar qué hay detrás de nuestras acciones: ¿amor o egoísmo?
¿Y qué decir respecto a la frase «entregar mi cuerpo para ser quemado»? Los apóstoles Pablo, Pedro y Juan también estaban listos para sufrir el martirio por amor a Jesús, pero no buscaron innecesariamente que ese momento llegara. Con las motivaciones correctas detrás de sus acciones, eran leales pero sensatos, no fanáticos irracionales. Ignacio tenía buenas intenciones, pero posiblemente tenía el celo y la comprensión equivocados.
¿Cuáles han sido las motivaciones e intenciones detrás de tus buenas acciones?
Que sea siempre el amor lo que motive lo que haces. Porque, si no es por amor, de poco valdrá.
Lecturas Devocionales para Damas 2026
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Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
