LO QUE DIOS PIDE
«Yo amo a mi Dios porque él escucha mis ruegos. Toda mi vida oraré a él porque me escucha. […] Mi Dios es justo y compasivo; es un Dios tierno y cariñoso Dios mio, tú has sido bueno conmigo; ya puedo dormir tranquilo. Me libraste de la muerte, me secaste las lágrimas, y no me dejaste caer»: Salmo 116: 1-8, TLA

HEMOS DE TENER DE CONTINUO abierta la puerta del corazón e invitar siempre al Señor Jesús a venir y morar en lo más íntimo de nosotros como huésped celestial. Aunque tengamos que desenvolvemos en un medio corrupto y perverso, no tenemos que dejarnos ahogar por él; sino que podemos establecer alrededor nuestro una atmósfera de pureza celestial. Al elevar a Dios nuestro corazón mediante la oración sincera podemos impedir la entrada a todo pensamiento impuro y de cualquier planteamiento impío. Aquellos cuyo corazón esté abierto a recibir el apoyo y la bendición de Dios se desenvolverán en una atmósfera más santa que la del mundo y tendrán constante comunión con el Cielo.
Necesitamos tener una visión más cabal del Señor Jesús y una comprensión más completa del valor de las realidades eternas. La hermosura de la santidad debe saciar el corazón de los hijos de Dios; y para que esto suceda hemos de buscar la revelación de las realidades celestiales. Hagamos el esfuerzo de elevar nuestro espíritu para que Dios nos conceda respirar la atmósfera del cielo. Podemos mantenemos tan cerca de Dios que en cualquier prueba inesperada, nuestros pensamientos se vuelvan hacia él tan naturalmente como la flor se vuelve hacia el sol.
Presenta a Dios tus necesidades, tristezas, gozos, preocupaciones y temores. No puedes incomodarlo ni agobiarlo. […] Llévale todo lo que te confunde. No hay carga que resulte tan pesada que él no la pueda sobrellevar; pues él sostiene los mundos y rige el devenir del universo. Nada que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeño que él no lo note.— El camino a Cristo, cap. 11, pp. 147-148.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«Para FAMILIARIZÁNDONOS CON LO ORDENADO POR DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
