«Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: » Si alguien quiere ser el primero, deberá ser el último de todos, y servirlos a todos»» Marcos 9:35
Adivina, adivinador: «Puedo ser chiquita como un ratón, pero guardo la casa como un león. Day vueltas y no soy tiempo, y si no me cuidan, me pierdo. Adivina mi nombre y sabrás lo importante que soy». ¿Adivinaste? ¡Sí, es la llave! A simple vista no tiene nada especial. Es una pieza metálica alargada y dentada que se introduce en la cerradura y gira para abrir objetos o lugares a los que sin ella sería imposible acceder. Las hay para todos los usos, tamaños y formas.
¿Cuál llave crees que es la más importante? Bueno, si tu papá necesita el automóvil para llevarte a la escuela, creo que esa sería más importante. Si te vas de vacaciones y quieres abrir el pequeño candado de tu maleta, esa sería la más importante. ¿Y si quieres entrar a tu casa?
Entonces, ¿crees que vale la pena discutir sobre cuál es la llave más importante? ¡Por supuesto que no! Está claro que no hay una más importante que otra; todas cumplen la misma función, y se convierten en la más importante cuando es una llave que necesitamos.
Con nosotros puede pasar algo similar. ¿Has oído alguna vez discutir a las personas sobre quién es más importante? Los discípulos un día discutían entre ellos sobre esto. AI escucharlos, Jesús se paró y con una mirada fija les preguntó: « ¿Cuál es el tema de su discusión?». Los discípulos bajaron la mirada y se quedaron en silencio. Estaban avergonzados porque sabían que la discusión no valía la pena, pero seguían teniendo la duda.
¿Cuál de ellos era el más importante? Jesús les dijo: «Si alguno quiere ser el más importante, debe ser el que sirva a todos». ¡Oh, no! Imagínate la cara de los discípulos. Eso no era lo que querían escuchar. Ellos querían saber si su nombre era el más importante, si alguno obtendría una posición importante, pero a cambio tuvieron que entender que si alguien quería ser importante debía servir a los demás.
Tengo un llavero con muchas llaves, pero hay una que no se encuentra aquí: es la llave de la grandeza. A veces pensamos que ser importante es ser el primero, el más lindo, el más inteligente. Pero Jesús dijo que lo más importante es servir a los demás, y de eso se trata la verdadera grandeza. Sé humilde, sirve a otros y abre tu corazón a la grandeza.
Magaly
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2022.
“UN RAYITO DE LUZ PARA CADA DÍA”
Por: «Gabriela Ruth Brizuela de Graf
Ninayette Galleguidos Treviño
Magaly Tuesta Viveros de Alaña
Mirta de Samojluk
Cinthya Samojluk de Graf»
Colaboradores: Uriel Agustin & Karla González.

