«Los sabios héredarán honra».
Proverbios 3: 35
Dios ha elegido un carácter que está en armonía con su ley, y todo el que alcance la norma requerida, entrará en el reino de la gloria. Cristo mismo dijo: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida». «No todo el que me dice: «¡Señor, Señor!», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» Juan 3: 36; Mat. 7: 21. Y en el Apocalipsis declara: «Bienaventurados los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas en la ciudad» Apoc. 22: 14. En cuanto a la redención final del ser humano, esta es la única elección que nos enseña la Palabra de Dios.
Es elegido todo aquel que luche por su propia salvación con temor y temblor. Es elegido el que se ponga la armadura y pelee la buena batalla de la fe. Es elegido el que vele en oración, el que escudriñe las Escrituras, y huya de la tentación. Es elegido el que tenga fe continuamente, y el que obedezca a cada palabra que sale de la boca de Dios. Las medidas tomadas para la redención se ofrecen gratuitamente a todos, pero los resultados de la redención serán únicamente para los que hayan cumplido las condiciones.— Patriarcas y profetas, cap, 19, p. 185.
Satanás procura siempre pervertir lo que Dios ha dicho, a fin de cegar la mente y oscurecer el entendimiento, y así inducir a los seres humanos a pecar. Por esta razón Dios es tan explícito y presenta sus exigencias con tanta claridad que nadie necesita equivocarse. Dios procura constantemente atraer a los seres humanos a sí mismo y ponerlos bajo su protección, para que Satanás no ejerza sobre ellos su poder cruel y engañoso. Condescendió a hablarles con su propia voz, y a escribir con su propia mano los oráculos vivientes. Y estas palabras bienaventuradas, todas henchidas de vida y luminosas de verdad, son confiadas a los seres humanos como una guia perfecta.
Cada capítulo y cada versículo de la Biblia es una comunicación directa de Dios a los seres humanos. Debiéramos atar sus preceptos en nuestras manos como señales y como frontales entre nuestros ojos.— Ibid., cap. 46, pp. 478, 479.
EL REINO DE GLORIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
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