DIOS ES JUSTO
«Y si el malo se arrepiente de su pecado, cumple mis leyes y hace justicia y buenas obras, entonces también será inocente y se le permitirá vivir. No será condenado a muerte. Ninguna de sus maldades será utilizada contra él debido a las buenas obras que hizo y se le permitirá vivir. El Señor Dios dice: «¿Crees acaso que en realidad quiero que el malo muera? Está claro que si se arrepiente de su maldad, se le permitirá vivir». ¿Debe acaso permitirse que viva el bueno cuando se arrepiente de su bondad y empieza a hacer el mismo mal que hace el malo? Ninguna de sus buenas obras se tomará en cuenta para dar el fallo. Deberá morir por las acciones rebeldes y el pecado que cometió». Ezequiel 18: 21-24, PDT

CUANDO EN SU ANGUSTIA Jacob se asió del Ángel y le suplicó con lágrimas, el Mensajero celestial, para probar su fe, le recordó también su pecado y trató de librarse de él. Pero Jacob no se confundió. Había aprendido que Dios es misericordioso, y se apoyó en su misericordia. Se refirió a su arrepentimiento del pecado, y pidió liberación. Mientras repasaba su vida, casi fue impulsado a la desesperación; pero se aferró al Angel. […]
Esta será la experiencia del pueblo de Dios en su lucha final con los poderes del mal. Dios probará la fe de sus seguidores, su constancia, y su confianza en el poder divino para liberarlos. Satanás se esforzará por aterrarlos con el pensamiento de que su situación no tiene esperanza; que sus pecados han sido demasiado grandes para alcanzar el perdón. […] Pero recordando la grandeza de la misericordia de Dios, y su propio arrepentimiento sincero, pedirán el cumplimiento de las promesas hechas por Cristo a los pecadores desamparados y arrepentidos. Su fe no faltará porque sus oraciones no sean contestadas de inmediato. Se aferrarán al poder de Dios, corno Jacob se aferró del Ángel, y el lenguaje de su alma será: «No te dejaré, si no me bendices» (Gén. 32: 26). […]
Si el pueblo de Dios tuviera pecados inconfesos que aparecieran ante ellos cuando los torturen el temor y la angustia, serían abrumados. […] Pero aunque tengan un profundo sentido de su indignidad, no tendrán pecados ocultos que confesar. Sus pecados habrán sido borrados por la sangre expiatoria de Cristo, y no los podrán recordar.—Patriarcas y profetas, cap. 18, p. 178.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«Para Familiarizarnos con el juicio de Dios»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
