Dios el Salvador
«El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego. Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos». Juan 15: 6-8, DHH

TODOS SUS DONES SON PROMETIDOS a condición de la obediencia. Dios tiene un cielo lleno de bendiciones para los que cooperen con él. Todos los que le obedezcan pueden con confianza reclamar el cumplimiento de sus promesas. Pero debemos mostrar una confianza firme y sin fisuras en Dios. A menudo él tarda en contestamos para probar nuestra fe o la sinceridad de nuestro deseo. Al pedir de acuerdo con su Palabra, debemos creer en su promesa y presentar nuestras peticiones con una determinación que no será denegada (Mat. 7: 7-8).
El Señor nos dice: «Sigue pidiendo y recibirás lo que pides» (Mat. 7: 7, NTV). Él nos ordena que pidamos. Persistamos incansablemente en la oración. El pedir con perseverancia hace más ferviente la actitud del peticionario y le imparte un deseo mayor de recibir lo que pide. Cristo le dijo a Marta junto a la tumba de Lázaro: «Si crees verás la gloria de Dios» (Juan 11: 40).
Muchos, sin embargo, no tienen una fe viva. Esta es la razón por la cual no experimentan más del poder de Dios. Su debilidad es el resultado de su incredulidad. Tienen más fe en su capacidad que en el poder divino en favor de ellos. Se encargan de cuidarse a sí mismos. Hacen planes y proyectos, pero oran poco y tienen poca confianza verdadera en Dios. Dicen que tienen fe, pero es solo el impulso del momento. Dejan de comprender su propia necesidad y lo dispuesto que Dios está a dar; no perseveran en mantener sus pedidos ante el Señor.
Nuestras oraciones han de ser tan fervorosas y perseverantes como lo fue la del amigo necesitado que pidió pan a media noche. Cuanto más fervorosa y constantemente oremos, tanto más íntima será nuestra relación espiritual con Cristo.— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 12, p. 113-114.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
