Dios es Salvador
«Declarad, exponed pruebas y entrad todos en consulta. ¿Quién hizo oír esto desde el principio y lo tiene dicho desde entonces, sino yo, Jehová? Y no hay más Dios que yo, Dios justo y salvador. No hay otro fuera de mí. ¡Mirad a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro!». Isaías 45: 21-22
EL PLAN DE SALVACIÓN trazado por el cielo es lo bastante amplio para abarcar a todo el mundo. Dios anhela impartir el aliento de vida a la postrada humanidad. Y no permitirá que se quede chasqueado nadie que anhele sinceramente algo superior y más noble que cuanto pueda ofrecer el mundo. Envía constantemente sus ángeles a aquellos que, si bien están rodeados por las circunstancias más desalentadoras, oran con fe para que algún poder superior a sí mismos se apodere de ellos y les imparta liberación y paz. De varias maneras Dios se les revelará, y los hará objeto de providencias que establecerán su confianza en Aquel que se dio a sí mismo en rescate por todos, «a fin de que pongan en Dios su confianza y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus mandamientos» (Sal. 78: 7). — Profetas y reyes, cap. 31, p. 254.
En esta vida, podemos apenas empezar a comprender el maravilloso plan de la redención. Con nuestra limitada inteligencia podemos considerar con todo fervor la ignominia y la gloria, la vida y la muerte, la justicia y la misericordia que se unen en la cruz; pero ni con la máxima aplicación de toda nuestra capacidad intelectual llegamos a comprender todo su significado. «La longitud, la profundidad y la altura» (Efe. 3: 18) del amor redentor se captan tan solo confusamente. El plan de la redención no se entenderá por completo ni siquiera cuando los rescatados vean como serán vistos ellos mismos y conozcan como serán conocidos (1 Cor. 13: 12); pero a través de las edades sin fin, nuevas verdades se desplegarán continua y gozosamente ante la mente admirada. Aunque las aflicciones, las penas y las tentaciones terrenales hayan concluido, y aunque la causa de ellas haya sido suprimida, el pueblo de Dios tendrá siempre un conocimiento claro e inteligente de lo que costó su salvación. — El conflicto de los siglos, cap. 41, p. 632.
Casi, pero no totalmente salvos, significa estar, no casi, sino totalmente perdidos. — Palabras de vida del gran Maestro, cap. 9, p. 92.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
