La mamá canguro tiene una bolsa en la que lleva a su cría. A veces, la cría sale a jugar un rato a los pies de su mamá canguro.
Un día, se alejó un poco de su mamá y de pronto vio que se acercaba una feroz águila. Inmediatamente, la mamá golpeó el suelo con la cola para llamarlo. Este corrió y, de un salto, se refugió en su acogedora bolsa. ¡Qué alivio!
¿Y yo?
En una situación de peligro, ¡qué bueno es tener un lugar o una persona que nos proteja!
Mi oración para hoy
Muchas gracias, Jesús, por ser un refugio para mí.
En la Biblia leemos:
«Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza» (Salmo 46: 1).
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Macedo
