Muchos, especialmente los que tienen poca experiencia en la vida cristiana, se sienten a veces turbados por las insinuaciones del escepticismo. Hay en la Biblia muchas cosas que no pueden explicar, ni siquiera percibir, y Satanás las emplea para hacer vacilar su fe en las Sagradas Escrituras como revelación de Dios. Preguntan: «¿Cómo puedo saber cuál es el buen camino? Si la Biblia es en verdad la Palabra de Dios, ¿cómo puedo librarme de esas dudas y Perplejidades?’.’ Dios nunca nos exige que creamos sin darnos suficiente evidencia sobre la cual fundamentar nuestra fe. Su existencia, su carácter, la veracidad de su Palabra, todo se halla establecido por abundantes testimonios que apelan a nuestra razón. Sin embargo, Dios no ha eliminado toda posibilidad de dudar. Nuestra fe tiene que reposar sobre evidencias, no sobre demostraciones. Quienes quieran dudar tendrán oportunidad de hacerlo, al paso que quienes realmente deseen conocer la verdad encontrarán abundante evidencia sobre la cual basar su fe.
Dios desea que los seres humanos hagamos uso de nuestra facultad de razonar, y el estudio de la Sagrada Escritura fortalecerá y elevará la mente como ningún otro estudio puede hacerlo. Con todo, debemos cuidarnos de no deificar la razón, que se halla sujeta a las debilidades y flaquezas de la humanidad. Si no queremos que las Sagradas Escrituras estén veladas para nuestro entendimiento, de modo que no podamos comprender ni las verdades más simples, deberíamos tener la sencillez y la fe de un niño, y estar dispuestos a aprender e implorar la ayuda del Espíritu Santo. El conocimiento del poder y la sabiduría de Dios y la conciencia de nuestra incapacidad para comprender su grandeza, deben inspirarnos humildad, y hemos de abrir su Palabra con santo temor, como si compareciéramos ante él. Cuando nos acercamos a la Escritura, nuestra razón debe reconocer una autoridad superior a ella misma, y el corazón y la inteligencia deben postrarse ante el gran Yo soy.
Hay muchas cosas aparentemente difíciles u oscuras que Dios convertirá en claras y sencillas para los que con esa humildad procuren entenderlas. Pero sin la dirección del Espíritu Santo estaremos continuamente expuestos a torcer las Sagradas Escrituras o a interpretarlas mal. Muchos leen la Biblia de una manera que no aprovecha, y hasta, en numerosos casos, produce un daño patente. Cuando el Libro de Dios se abre sin oración ni reverencia; cuando los pensamientos y afectos no están fijos en Dios, o no armonizan con su voluntad, el intelecto queda envuelto en dudas, y entonces con el mismo estudio de la Biblia se fortalece el escepticismo. El enemigo se posesiona de los pensamientos, y sugiere interpretaciones incorrectas. Cuando los seres humanos no procuran estar en armonía con Dios en obras y en palabras, por instruidos que sean, quedan expuestos a errar en su modo de entender las Sagradas Escrituras, y no es seguro confiar en sus explicaciones. Quienes escudriñan las Escrituras para buscar discrepancias, no tienen penetración espiritual. Con visión distorsionada encontrarán muchas razones para dudar y no creer en cosas realmente claras y sencillas.— ELENA G. DE WHITE, El camino a Cristo, cap. 12, pp. 157-158; 164-166.
Después de haber analizado el pasaje de esta semana y de haber repasado el versículo destacado que has aprendido de memoria,
- ¿Qué aplicaciones personales te sientes motivado a realizar en tu vida?
- ¿Qué aplicaciones prácticas consideras que deberías implementar en tu escuela, tu lugar de trabajo, tu familia o tu iglesia?
- ¿Cómo aplicarías a tu vida el versículo que has memorizado?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2020.
1er trimestre 2020 “DANIEL: Principios prácticos para la vida en el tiempo del fin”
Lección 9: «PROFECÍA PREDICTIVA«
Colaboradores: Zabdy Moscoso & Misael Morillo
