jueves , 23 abril 2026
Matinal Para Adultos 2014

Sueños providenciales

He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Apocalipsis 21:3.

Mientras pensamos en los primeros himnos adventistas, necesitamos darle una mirada a la corta, aunque productiva, vida de Annie Smith, que es autora de tres himnos en el Seventh-day Adventist Hymnal: “How Far From Home?” [¿Muy lejos el hogar está?, nº 476 en el Himnario Adventista en español], “I Saw One Weary” y “Long Upon the Mountains”.

La madre de Annie había sido millerita, y para 1851 se había convertido en adventista sabataria y había conocido a José Bates. Los dos se pusieron de acuerdo con el fin de orar por los hijos de ella, que no tenían ningún interés en el adventismo. Poco tiempo después, Bates programó realizar reuniones cerca de la casa de Annie. Su madre la animó a asistir, pero ella no estaba muy interesada. Sin embargo, quizá para complacer a su madre, aceptó ir.

La noche anterior a la reunión, Bates soñó con ella. Todos los asientos estaban ocupados, menos uno junto a la puerta. Soñó que cambió el tema que tenía planificado por otro sobre el Santuario. Entonaron el primer himno, oraron y cantaron un segundo himno. Y justo cuando estaba abriendo la Biblia y comenzó a leer: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” y señalaba hacia el dibujo del Santuario en su enorme gráfico profético, la puerta se abrió, y una joven entró y tomó asiento en la silla vacía. Bates también soñó que aquella persona era Annie Smith, por quien él y su madre habían estado orando. Esa misma noche, Annie tuvo, básicamente, el mismo sueño. En el sueño, ella también se veía llegando tarde, justo cuando el predicador comenzaba a leer de Daniel 8:14.

La noche siguiente, Annie salió con tiempo de sobra, pero se perdió en el camino y por eso no llegó hasta el segundo himno. Rápidamente tomó asiento junto a la puerta… justo cuando el predicador comenzó a leer el texto con el que había soñado.

Bates no había pensado en su sueño hasta que ella entró en el salón. Al terminar la reunión se acercó a Annie, dirigiéndose a ella como la hija de la señora Smith con quien había soñado la noche anterior. La vida de Annie Smith nunca más sería la misma. Esa noche aceptó el mensaje adventista sabatario.

Dios obra de maneras maravillosas. Y lo sigue haciendo en nuestros días. Todos tenemos seres queridos que necesitan entender más plenamente el amor y el cuidado de Dios. El Dios que se interesa por nosotros también se interesa por nuestros seres queridos. Nunca dejemos de orar por ellos.

Tomado de: Lecturas devocionales para Adultos 2014
“A menos que Olvidemos”
Por: George R. Knight

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