Honestidad
Las cadenas se usaban como adorno o como símbolos de honor y autoridad. Tal fue así con el caso de José y Daniel que recibieron cadenas alrededor de su cuello al ser elevados a un alto cargo. También se usaban las cadenas para retener a los prisioneros. Se colocaban en las muñecas como esposas y en los tobillos como grillos para trasladarlos. Estaban hechas de hierro o bronce.
En los tiempos del Nuevo Testamento, era costumbre encadenar a prisioneros importantes, peligrosos o notorios a los soldados que los custodiaban. Es probable que así haya pasado con Pedro y Pablo durante sus prisiones.
Lee más en la Biblia: Génesis 41:42; Daniel 5:7,16,29; Hebreos 8:29;12:7; 21:33; 28:16,20.
A veces nosotros, simbólicamente, nos ponemos cadenas cuando mentimos. Y, tarde o temprano, estas cadenas nos atan: Pero si reflexionamos, nos arrepentimos y confesamos a Dios nuestros errores. Él nos quita las cadenas. Y cuando otra vez queremos mentir, él nos ayuda a recordar que la mentira no es buena. La Biblia dice: “¿Jamás diré mentiras ni pronunciaré palabras falsas!” (Job 27:4).
Desafío: Busca este versículo en tu Biblia y resaltala con colores. Dibuja aquí una cadena a lo ancho de esta página para recordar esta enseñanza.
#MatinaldeMenores
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2019.
“Preguntas Grandes Y Pequeñas”
Por: Stella Romero
Colaboradores: Joirid Juárez & Adriana Jiménez.
