Es obvio que no hay mérito en ser paciente si a uno lo golpean por haber actuado mal, pero si sufren por hacer el bien y lo soportan con paciencia, Dios se agrada de ustedes. 1 Pedro 2: 20, NTV.
En una ocasión, un amigo mío nos llevó a ver un monumento cuyo nombre no recuerdo, pero era espectacular. Pasamos un buen rato frente a él y nos fuimos, pero a mitad de camino hacia el hotel, me di cuenta de que no le había tomado ninguna fotografía. Le pedí a mi amigo que diera la vuelta para poder tomar al menos una foto, y él accedió. Cuando llegamos de nuevo al monumento, ya era de noche, y todo estaba incluso más bonito porque había una iluminación artificial espectacular. Le pregunté a mi amigo si podíamos detenernos para tomar una fotografía. Él se detuvo y yo salté del auto con mi cámara y el trípode. Para tomar una buena fotografía, tenía que poner la cámara sobre el trípode, configurar que la cámara dejara el obturador abierto y esperar pacientemente como un minuto para que entrara suficiente luz para obtener una buena fotografía. Coloqué el trípode cuidadosamente y ajusté la configuración de la cámara; cuando estaba direccionada y enfocada perfectamente, presioné el gatillo. Cuando se abrió el obturador, un auto pasó entre la cámara y el monumento. Yo me impacienté muchísimo, pero qué podía hacer. Mi primo, desde el auto, me indicaba que debía terminar ya, pues estaba interrumpiendo el tránsito.
No tuve otra opción que recoger la cámara, pero justo cuando iba a agarrarla, el obturador se cerró. ¡Pude sacar la fotografía con éxito, y salió muy bien!
A veces es difícil ser paciente, sobre todo cuando no tienes tiempo de margen para lograr lo que quieres.
La Biblia dice que incluso cuando sufrimos, honramos a Dios si somos pacientes.
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2019
“Pasaporte a la Aventura”
Por: Rich Aguilera
Colaboradores: Hidai Juárez & Antonia H
